Un día cualquiera

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Martes, 27.10.2015 21:16

¡Vuelvo! Aunque quizás nunca me fui de esta su columna en Crónica Global. La aparcamos un domingo clave para Cataluña, el 27 de septiembre, y volvemos ahora un día cualquiera de finales de octubre. Apenas un mes después, cuando todo ha cambiado para muchos, aunque nada parece haber cambiado para algunos. Al final juntar o prostituir palabras se ha convertido en la afición favorita del procés.

El procés al final es un campeonato para envolver cuentas corrientes con dinero público. En una primera fase fue discreto. Ahora es sorprendentemente público y casi hasta púbico

Un día cualquiera alguien entró en una sede de un partido. Un día cualquiera alguien escondió en una caja fuerte unos papeles sospechosos. Al final la vida son "días cualquiera" con un contenido especial según la medida de cada uno. Unos se llenan con dinero, otros con favores, otros prostituyendo el dinero o los favores, y los más se llenan con mentiras para, nunca mejor dicho, llenarse los bolsillos. El procés al final es un campeonato para envolver cuentas corrientes con dinero público.

En una primera fase fue discreto. Ahora es sorprendentemente público y casi hasta púbico. No duden, ahora el mundo sí nos mira. Pero el mundo nos mira para pasar vergüenza por Cataluña. Hemos pasado de ser un referente en Europa a ser un Kosovo cualquiera, llenos de mafias, con títeres en cargos importantes. Marionetas del grito en la calle, como Carme Forcadell, en cargos inimaginables en su triste vida. No sólo logra un prestigio institucional indigno sino un máximo salario. Un dinero imposible en una profesional tan poco dotada que entristece conocer dónde estamos.

Quizás finalmente hemos llegado en Cataluña a convertirnos en un país de oportunidades. Solo hace falta envolverse en una estelada para ver cuánta panda de "rufianes" se aferran a salarios, cargos, oportunidades que simplemente trabajando como el resto de catalanes serían inviables. Pero ellos no son culpables. Tenemos lo que nos merecemos. Muchos otros son partícipes con su silencio o con su voto. Sí, me refiero a aquellos que han optado por opciones independentistas creyendo que es un mundo mejor. Pero también a todos aquellos, funcionarios en muchos casos, que durante años comentaban lo que pasaba en su departamento pero que eran incapaces de ir a un juzgado a denunciarlo.

Se ha instaurado una sociedad del miedo. Donde picar el botón del pánico era una paranoia de mal catalán. Mucha gente mirando a otro lado. Tan culpables como los que han robado

Se ha instaurado una sociedad del miedo. Donde picar el botón del pánico era una paranoia de mal catalán. Mucha gente mirando a otro lado. Tan culpables como los que han robado. Me gustaría ver cuántos de esos tienen más capacidad intelectual que Carme Forcadell --creo sinceramente que la mayoría-- . Muchos ahora verán cómo su sueldo miserable sigue estancado mientras la nueva integrante de la famiglia catalana llena su cuenta bancaria, supuestamente de forma honrada.

Si señores. Gente y profesionales tan ciegos pero tan cobardes que ninguna pena darán cuando lloren luego. Quien es engañado teniendo información debe atenerse a las consecuencia. Quien permite el robo de lo público delante de sus narices merece solo el desprecio. Y a mí, la verdad, me importa poco el grado de autofrustración de muchos catalanes con su propia vida o existencia. Pero esos que oigo ya en pocas horas criticando a Forcadell son los que le han votado o, peor, los que han permitido a sus amigos meter la mano en la caja de todos. ¡Qué ignorantes algunos que se dejan engañar y encima quieren pedir explicaciones!

Por suerte, el procés, que caerá como un castillo de naipes, no será el único punto de esta nueva sección. Siempre hemos dicho que el procés acabaría, mejor o peor, pero acabará. Que nadie lo dude, pero será duro y aún con muchas tardes de gloria y de dolor. Por suerte, la economía, la política, los deportes y hasta la inteligencia sumarán nuevos argumentos en las próximas semanas.

Lo dejamos hace un mes con la política catalana en su máxima esencia. Por suerte, y aunque algunos no lo crean, la vida en Cataluña es algo más que una sola famiglia. De más temas hablaremos, sobre nuevos temas nos indignaremos en estas lineas. Obviamente, no esperen escucharme en TV3 o en algún grupo afin a la subvención de todos. Algunos no tenemos la necesidad, aunque sea moral, de prostituir nuestras ideas para vivir. Demasiados "rufianes" sí lo necesitan en nuestra Cataluña actual.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.