¡Iceta, busca un diseñador con 'duende'!

La decadencia del PSC ha venido de la mano de campañas tristes y agresivas

3 min
Comparación de campañas políticas con Maragall y Post Maragall.
Sergio Fidalgo
Domingo, 29.11.2015 00:39

El PSC paró el golpe en las últimas elecciones autonómicas, con una campaña alegre basada en la esperanza y con las habilidades bailongas de Miquel Iceta como gran icono, y espera que el resultado de las Generales sea el inicio de su recuperación. Pero la mejor ‘cosecha’ con la que los socialistas puedan soñar el 20 de diciembre no se acercará a los catorce escaños en el Congreso que consiguieron en el 2011.

Y esas catorce actas ya fueron un bajón de once con respecto a los veinticinco diputados que consiguieron en los comicios del 2008, el mejor resultado de los socialistas catalanes en unas elecciones a las Cortes Generales. En 1982, con la ola del cambio arrollando en toda España y un Felipe González triunfante, se consiguieron los mismos escaños.

El diseño de la esperanza

Las campañas socialistas, a lo largo de los años ochenta y los noventa, eran coloristas y estaban basadas en la ilusión, en la construcción de una Cataluña ‘diferente’ y ‘abierta’. Con algún conato más agresivo, sobre todo de influencia allende el Ebro, como el spot del dóberman de las generales de 1996. Aun así al final este anuncio pintaba una “España en positivo”.

El PSC era el partido de la ‘modernidad’, el que encandilaba a los diseñadores y artistas para que colaboraran con ‘el’ partido. La Barcelona de Maragall era su espejo, y cuando el alcalde olímpico dio el salto a la política autonómica, sus campañas fueron un prodigio de calidad. La creatividad mostrada en las ilustraciones electorales socialistas alcanzó un nivel pocas veces visto en Cataluña.

El voto del miedo

Pero hubo un momento en que los mensajes negativos se apoderaron de la comunicación electoral del PSC. Al principio, con magníficos resultados, y el  “si tú no vas, ellos vuelven”, funcionó. Pero a base de repetirse, y en convertirse prácticamente en el único eje de campaña durante años y años, acabaron matando la imagen colorista y urbana que los socialistas supieron crear durante más de dos décadas.

El dar caña a Rajoy, o a Convergència, fue la prioridad, las principales imágenes de campaña intentaban mostrar las miserias ajenas, y no tanto las virtudes propias. El “Federalismo” de Pere Navarro intentó cambiar la tendencia, pero de una forma tan gris que no consiguió el objetivo de impactar en la ciudadanía. El adhesivo de “Jo federal” parecía un castigo para niños deseosos de jugar a sheriffs y cowboys que deseaban una estrella plateada, más que una incitación al voto.

El lema de la pre-campaña electoral del 20-D del PSC, o que ha asumido el PSC por inspiración del PSOE, es “El problema no es España, el problema es el PP”. Un eslogan muy parecido al “Para la mayoría la derecha no es la solución, es el problema” que se usó en 1996 en el citado vídeo del dóberman. Un arma de doble filo: el PSC consiguió 19 escaños, pero el PSOE perdió las elecciones y significó el fin del “felipismo”. Aunque hay que recordar que muchos daban por muerto a Iceta en las autonómicas, y los socialistas resistieron, y los ‘victoriosos’ de Junts pel Sí siguen sin poder gobernar…