¿Teodorín o Pujolín?

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Miércoles, 4.11.2015 00:00

Mientras Cataluña se desangra. Mientras se ha vuelto una norma trasgredir la legalidad. Siguen apareciendo noticias vergonzosas en algunos medios sobre las formas de actuar de la 'monarquía Pujol' en estas últimas décadas. Las cifras ya no son escandalosas, sino simplemente de récord mundial de corrupción. Si se confirman, estaríamos ante el peor robo de la historia en cualquier país civilizado o incluso sin civilizar. El mundo, claro, nos miraría, pero atónito ante tal atropello.

Si se confirman las cifras de los Pujol, estaríamos ante el peor robo de la historia en cualquier país civilizado o incluso sin civilizar. El mundo, claro, nos miraría, pero atónito ante tal atropello

Las últimas cifras de la familia Pujol Ferrusola hablan de cerca de 900 millones en cuentas en Belice (según La Razón), más 2.400 millones en cuentas en Panamá (según Okdiario). En total, alrededor de 3.300 millones de euros que la UDEF estaría investigando. Como referente, el corrupto Teodorín Obiang --hijo del presidente de Guinera Ecuatorial--, perseguido como mínimo por las justicias de Francia y Estados Unidos, dispone de una fortuna valorada en 700 millones de euros. Poco más de un 20% que nuestro héroe nacional.

Fuera de ese pequeño detalle son historias parecidas. En ambos casos son hijos de presidentes. Los dos, aficionados a los coches de lujo. Embargados, en el caso del africano, aún en un garaje los de nuestro corrupto particular. Amantes de innumerables mujeres. Ya saben, con las mujeres uno habla más de lo que debiera. Ambos ligados a prácticas corruptas, con una corte de siervos dóciles para poder manejar a su antojo el territorio. Son más príncipes imperfectos que hijos de presidentes perfectos. Con padres preocupados por su escasa atención a sus hijos, y un cierto aire más absolutista que presidencial.

La corrupción del primero le ha llevado a ser perseguido por cortes francesas y americanas. El segundo, nuestro corrupto casero, sigue campando por el país como si su labor hubiera sido honrada. Imaginen, robar 700 millones ha preocupado a Francia y EEUU, mientras robar 3.300 parece que no ha preocupado a nadie. Y aquí hablamos de cifras rotundas. Cierren los ojos, descúbranse suecos, noruegos o daneses, y piensen en una historia imaginaria. En esa les explican un país donde el hijo del presidente ha robado mediante corruptela miles de millones de euros. Alardea de una flota de vehículos de alta gama como Ferraris o Lamburghinis. Tiene infinidad de amantes. Compra, junto a su familia, miles de oficinas de banco. Dispone de cuentas millonarias en países casi imposibles de contar.

La corrupción que siempre hemos pensado que estaba en países africanos con regímenes 'extraños' ha campado hace décadas en Cataluña de la mano de una familia presidencial y sus amigos

Sinceramente, ¿creerán que es la historia de un 'Teodorín africano' cualquiera o la historia de un territorio de la Unión Europea? ¿Qué pensarán si el presidente de ese país se reúne con el padre del corrupto, o incluso con el corrupto regularmente? ¿Qué pensarán si el presidente de ese país quiere incumplir la ley para protegerse con unos tribunales creados por el mismo? ¿O si es capaz de pactar con ultras de izquierda para conservar poder? ¿Qué pensarán, además, si ese presidente fue nombrado por la familia de ese corrupto de 3.300 millones? ¿Qué pensarán si esa gente ha colocado a sus serviles al frente de un parlamento? O, peor aún, ¿que cerca de un 40% de ese país sigue apoyándole con su voto?

Ahora abran los ojos, y verán que ya no son escandinavos. Un buen número lectores son catalanes. Y nuestro Teodorin no es negro, ni es africano. Nació en Cataluña, y encima es más rico. Se llama Pujolín. La corrupción que siempre hemos pensado que estaba en países africanos con regímenes 'extraños' ha campado hace décadas en Cataluña de la mano de una familia presidencial y sus amigos. El mundo en breve no hablará del corrupto Teodorín, sino de los Pujolín. Maldita la gracia, ser catalán y estar asociados a tan grotesco personaje. Maldita la gracia que en Cataluña haya tantos ciegos. Algunos siempre hemos escrito que "no somos la generación más preparada como algunos dicen, sino la generación con más títulos". Y los títulos no valen para nada si uno es incapaz de efectuar una crítica mínima de su entorno. Acabar con la corrupción es siempre complicado. Acabar con una historia donde se ha robado 3.300 millones como mínimo es un tema mucho más complejo, realmente mucho más complejo. Esos robos necesitan muchos cómplices. Y esos cómplices, en muchos casos, llevan años en el poder.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.
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