Cataluña y el 20D

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Lunes, 23.11.2015 00:03

No es que el nacionalismo catalán haya dejado nunca el victimismo como justificación para sus ambiciones secesionistas, pero en los últimos tiempos había pasado a un segundo plano para mostrar su lado más prepotente.

El 20D será la segunda vuelta del plebiscito: no sobre la independencia, pero sí sobre la supervivencia política de Mas y, con él, de su partido

Durante un tiempo el secesionismo parecía imparable. Férreo control de los medios catalanes, movilizaciones espectaculares en la calle, perspectivas de alcanzar amplias mayorías absolutas, silencio de los discrepantes, inacción del Gobierno central, descomposición de los dos grandes partidos estatales. En este ambiente había que reforzar la imagen de ganadores para mantener cohesionado el movimiento nacional y disuadir a quien pretendiese oponerse. La independencia es irremediable, no tenemos rival, apuntaros al carro ganador, venía a ser el discurso.

Aunque las cosas para el secesionismo se empezaron a torcer el 9N; desde entonces no han hecho más que empeorar. La coalición Junts pel Sí fracasó estrepitosamente el 27S, quedó lejos de la mayoría absoluta, y ahora necesita abrazarse a la CUP para tratar de evitar unas nuevas elecciones. De hecho JxSí sólo ha servido para prolongar la agonía de Mas. El 20D será la segunda vuelta del plebiscito: no sobre la independencia, pero sí sobre la supervivencia política de Mas y, con él, de su partido.

Ante este panorama los convergentes vuelven a su casilla de salida, abandonan la épica independentista y retornan al victimismo de siempre

Ante este panorama los convergentes vuelven a su casilla de salida, abandonan la épica independentista y retornan al victimismo de siempre. Para ello vuelven a identificar Cataluña con su partido, ahora rebautizado como Democràcia i Llibertat, y vuelven a pedir el voto, ya no para la secesión, sino para la supervivencia del país.

Pero han pasado demasiadas cosas, y su patético grito no engaña a nadie. Las medidas aprobadas por el Gobierno para controlar el destino del FLA no dejan de ser muy timoratas. Si realmente se quisiera frenar el secesionismo en seco, habría que plantearse la legitimidad de las nóminas del president y de muchos cargos públicos que dedican la mayor parte de su tiempo a promover el secesionismo en lugar de cumplir con sus obligaciones constitucionales y estatutarias.

La amenaza de que viene el lobo español asustará a pocos, porque cada día son más los preocupados por las andanzas destructivas de nuestra fauna local

Los aspavientos no son más que una representación teatral para volver a apelar a los catalanes que no comulgan con la secesión unilateral y, menos, capitaneada por un gobierno antieuropeo y anticapitalista, pero que, obviamente, no tienen el menor deseo que Cataluña sea "destruida". Pero la amenaza de que viene el lobo español asustará a pocos, porque cada día son más los preocupados por las andanzas destructivas de nuestra fauna local.

El 20D no está en juego la supervivencia de Cataluña, ni tan siquiera del movimiento secesionista, que seguirá su camino pase lo que pase, simplemente está en juego salvar a Mas y a su entorno. Mas y su guardia pretoriana, cada vez menos numerosa, tratan de ganar tiempo, pactar con la CUP al precio que sea, y tratar de montar el nuevo partido desde el Gobierno autonómico, por debilitado que esté. CDC sólo puede aspirar a refundarse desde el poder. Esto es lo que esta en juego en Cataluña el próximo día 20D.

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Presidente del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL. Licenciado en Derecho. Ha sido profesor de Derecho financiero en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y de Derecho mercantil en la Universidad de Barcelona (UB). Ha sido vicepresidente de La Seda de Barcelona. Fue el editor de El Debat y Tribuna Latina.

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