El 95% de los clientes de BPA pasarán al 'banco sano'

El cuaderno de venta de Key Capital señala que el valor de los activos de la entidad intervenida por el Gobierno de Andorra ha caído 460 millones

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El jefe del Gobierno de Andorra, Antoni Marti (izquierda), y el ministro de Finanzas, Jordi Cinca (derecha)
Cristina Farrés
Martes, 3.11.2015 21:12

La inmensa mayoría de los clientes de Banca Privada d’Andorra (BPA) serán futuros titulares de cuentas de Vall Banc. El 95% de ellos ha pasado los filtros creados para detectar presuntos casos de blanqueo de capitales en la entidad del Principado y se migrarán los activos al banco sano que el Gobierno de Antonio Martí, gestor de la entidad intervenida el pasado marzo, ha constituido para vender a un tercero.

Así consta en el cuaderno de venta de Vall Banc que la firma española Key Capital, por encargo del Ejecutivo del Principado, ha remitido a las 20 entidades que han mostrado inicialmente su interés en adquirir los restos de BPA. La mitad de los profesionales del sector con los que el responsable de vender el banco andorrano se puso en contacto al principio de la operación, según el ministro de Finanzas, Jordi Cinca.

Balance de Vall Banc

Además de informar del número de cuentas sanas, no del valor total de sus activos, el informe de Key Capital detalla el balance de Vall Banc con fecha 6 de junio. El activo llega a los 1.125 millones repartidos entre créditos de clientes (514 millones); cash (cinco millones); intermediarios financieros a la vista (305); inversiones en instrumentos financieros (229); intangibles y gastos de amortización (cinco millones); activos fijos (52); resultados acumulados (ocho millones) y otros siete millones bajo el epígrafe otros activos.

El pasivo también alcanza los 1.125 millones, como es lógico si se quiere vender como entidad saneada, y se estructura de esta forma: 910 millones de depósitos de clientes; 77 millones de instrumentos de deuda; seis millones de gastos acumulados; 23 de otros pasivos; 40 millones de capitales y reservas y otros 69 de “nuevos instrumentos subordinados de capital”, hecho que apunta a que Vall Banc realizará una emisión de preferentes.

Diferencias con el balance divulgado por Cinca

Este balance dista del que el pasado 22 de octubre Cinca explicó en una sesión de control del Consejo General de Andorra, el equivalente al Parlamento español. Según el ministro de Finanzas, el banco intervenido contaba con 462,4 millones más en el activo y 566 más en el pasivo el pasado 31 de mayo.

El activo alcanzaba entonces los 1.587,4 millones. En el balance detallado por el ministro se contemplaban 776 millones de créditos a clientes; 646,5 de inversión mayorista (repartidos por Key Capital entre intermediarios financieros a la vista e inversiones en instrumentos financieros) y 164,9 de otros activos (el resto de Vall Banc).

313 millones de devaluación

En cuanto al pasivo, llegaba a los 1.691 millones (1.268,7 de depósitos de clientes; 349,8 de financieros mayoristas y 72,5 de otros). Además, cuando Cinca detalló las cuentas del banco intervenido ante el Consejo General ya se habían descontado los 313 millones de devaluación tras la toma de control.

Para aplicar la depreciación, el Gobierno del Principado se comió los 210 millones de recursos propios con los que contaba el banco antes de su caída en desgracia tras el informe del FinCen que alertaba sobre los clientes con los que trabajaba, emitido el pasado marzo. También amortizó los 64 millones que estaban en circulación mediante preferentes, cuyos propietarios ya dan por perdidos, y los recursos que la banca andorrana inyectaron al fondo estatal de resolución de entidades, que alcanzaban los 30 millones.

¿Más pérdidas?

Las nuevas diferencias entre las cuentas que ofreció Cinca en el Consejo General y las del cuaderno de venta han encendido las alarmas en el Principado. Los opositores a Martí cargan de nuevo contra lo que consideran que se trata de una nueva muestra de mala gestión del Ejecutivo por BPA.

Las opciones que están sobre la mesa son dos: o bien el 5% de los clientes de la entidad intervenida concentraban saldos por valor a 460 millones, aproximadamente el 36% del total del banco; o han aparecido de nuevo pérdidas en el balance. En este caso, según la ley que se desarrolló ad hoc para tomar el control de BPA, se deberían reclamar fondos a los accionistas, administradores y ejecutivos del banco. Si el capital disponible entre todos ellos no cubriera el nuevo agujero, se llegaría al escenario más extremo: la inmovilización de fondos de clientes sanos o de los fondos de las entidades consolidadas (BPA Panamá y BPA Seguros).

Todo ello, mientras prosiguen las causas abiertas en Andorra, España y Estados Unidos de los accionistas mayoritarios de BPA, la familia Cierco, para recuperar el control del banco.