El Club de la Comedia se cuela en el Parlament

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Miércoles, 11.11.2015 00:00

No os voy a hablar de lo que ha sucedido en estos últimos dos días en el Parlament, y que vomitan todos los medios en lo que ya se ha convertido en una salmodia, porque no quiero escribir lo que bien saben por mera repetición, pero sí reflejar lo que me vino a la cabeza.

Lo que nos ofreció este lunes y martes el Parlament y lo que te rondaré morena, fue una edición del Club de la Comedia que parecía escrita por Aristófanes

Oyendo 'La Cataluña feliz' de Artur Mas (lo tomo prestado de 'Un mundo feliz', de Aldous Huxley), me llegó un eco clásico, el del griego Aristófanes, que es quien inventó el género de teatro del absurdo más de dos mil quinientos años antes que le dieran ese nombre los Samuel Beckett, Eugène Ionesco, Jardiel Poncela y compañía; porque la vida es una noria que continuamente da vueltas sobre un mismo eje inalterable al tiempo.

Freud explicó que la mejor manera de enfrentarte a un problema grave es con humor, porque nuestro problema no es que no tenga fácil solución, simplemente no la tiene. Los hijos se morirán de viejos y estarán golpeando la misma piedra, como lo hicieron en los años 30 nuestros abuelos, o si lo prefieren, por aquello de la comparación de la Grecia antigua, llevaremos a cuestas el mito de Sísifo, condenados a perpetuidad a que se nos caiga la piedra que llevábamos al llegar a la cima de la montaña.

No sé si conseguiré dar ese toque de humor porque, como bien saben las gentes del teatro, el humor es una cosa muy seria. Lo que nos ofreció este lunes y martes el Parlament y lo que te rondaré morena, fue una edición del Club de la Comedia que parecía escrita por Aristófanes.

Me acordé de él cuando empezó a hablar a la hora de los toreros el President que en el segundo día no puso ser, y que continúa en ese limbo formal de presidente en funciones. Oyendo a Artur Mas me vino a la mente el ateniense.

España nos trata como el Nabuco de Verdi a los hebreos, como a esclavos, y, por dignidad, tenemos que romper las cadenas que nos atan a esa condena

La fórmula del teatro del absurdo es muy simple pero eficaz, por eso tiene tanto éxito, siendo tan repetida en el cine y la televisión: los personajes llevan una situación real (la crisis económica e institucional) al absurdo, y para salir de ese mundo imaginario lo que hay que hacer es cortar de un tajo con las ataduras de la Ley que nos hemos dado democráticamente.

España nos trata como el Nabuco de Verdi a los hebreos, como a esclavos, y, por dignidad, tenemos que romper las cadenas que nos atan a esa condena. Que hasta hace tres años no lo hayan percibido los fans de Mas es un misterio tan inefable como el de la santísima Trinidad. O tal vez nos lo ha descubierto la ANC a través de su Enviada, la presidenta de este teatro de la Comedia en el que se ha convertido el Parlament.

Aristófanes, cuando escribió sus obras de teatro, se jugó el qué dirán, su status social, el prestigio y algo aún más valioso: puso en peligro hasta su vida, porque se mofaba de los gobernantes que inflamaban los ánimos de los ciudadanos libres de Atenas con soflamas patrióticas con las que se enaltecía al pueblo soberano. Pero no le importó. ¡Como por fin ayer no les importó a los diarios más importantes de Cataluña, La Vanguardia y El Periódico, con unos editoriales similares a los de Madrid!

El griego criticaba a esos gobernantes que hablan con pomposidad fatua, y protestaba con ese patriotismo de charlatán de feria. Por eso me asaltó el President que no es, el que continúa en funciones pese a haberle dado a los batasunos de la CUP todo lo que le han pedido.

Aristófanes tiene una obra, 'Las nubes', en la que ironiza sobre los filósofos de su tiempo (trasunto de los políticos actuales). Es una sátira en la que compara el poco peso de la cabeza de aquellos hombres, con el peso de las nubes de algodón, y pensé en un narciso ególatra llamado Artur.

PD. El próximo 'Días Impares' (viernes 13), hablaré sobre el peligro de la violencia. Ese coste que Mas le dijo a Iceta que no quería pagar por la locura...

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director de la 'Revista del Vallès', era el segundo semanario comarcal más antiguo de Cataluña, y director de Honor de 'El Vallès del siglo XXI'. Ha escrito nueve volúmenes de 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2016 se publicará el décimo ('Historias de mujeres vallesanas')-, donde explica sus experiencias de esos años como director del comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... Se le puede seguir en Facebook y en Twitter, donde cuelga otros artículos.

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