El Estado Islámico es el gran enemigo del mundo árabe

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Lunes, 23.11.2015 00:03

El escritor Azorín tenía un lema que repetía con frecuencia: "Vivir es volver a ver". Hace catorce años el republicano George Bush declaró la guerra al Mal el día después del atentado a las Torres Gemelas. La guerra del Bien contra el Mal. Y metieron la pata hasta el corvejón.

El caos actual es el hijo directo de esa invasión absurda para derrocar el régimen de Sadam Hussein; un sátrapa, sí pero no peor que los Maduros que viven en esa convulsa zona del Próximo Oriente

El caos actual es el hijo directo de esa invasión absurda para derrocar el régimen de Sadam Hussein; un sátrapa, sí pero no peor que los Maduros que viven en esa convulsa zona del Próximo Oriente.

Entonces los servicios de inteligencia estadounidenses lo justificaron porque Sadam guardaba armas de destrucción masiva que de existir sólo estaban en la mente del lobby de la industria armamentística que financia al partido republicano...

La sociedad americana impactada por la atrocidad aceptó la cruzada del bien contra el mal con esa dialéctica tan simple como efectiva que tienen los americanos de entender la vida. La metedura de pata de los daños laterales, que han acabado siendo daños troncales, la estamos viviendo en Europa en ese éxodo masivo de los sirios.

De aquella experiencia teníamos que haber aprendido dos lecciones básicas: la primera es que los regímenes políticos, ni siquiera el menos malo como es una democracia, no son exportables per se a todas las latitudes. La democracia necesita una cultura ciudadana y una amplia clase media que amortigüe las tensiones sociales. Por eso ha fracasado en [casi] todos los países la primavera árabe.

Los regímenes políticos, ni siquiera el menos malo como es una democracia, no son exportables per se a todas las latitudes

El segundo, que es tan importante como el primero, es que para tomar decisiones tienes que conocer la realidad social de ese país. Si simplemente trasladas tu visión de la vida a otros lares, harás un pan con unas hostias.

Los actores son radicalmente distintos: Francia tiene una cultura y una conciencia superior a la americana. Los franceses no van aceptar esa forma tan simplista de ver el mundo. Y sus políticos tampoco son tan simples: el partido socialista tiene detrás un poso intelectual nada desdeñable. No ha levantado la bandera del bien contra el mal, porque Francia es la patria del laicismo, pero sí ha utilizado dos términos laicos comparables. Si Bush declaró la guerra al Mal, Hollande ha declarado la guerra a la barbarie. El concepto es el mismo, pero con otras palabras.

No estoy discutiendo las medidas que han tomado. Por favor. A la barbarie hay que declararle la guerra. ¡Por supuesto! Pero lo que ha pasado en Iraq debe ser el espejo en el que hay que mirar, para no repetirlo.

Empezaba el escrito recordando el "vivir es volver a ver" de Azorín, pero no sólo porque ahora estemos viendo una reacción dialéctica como la de hace catorce años, sino como la que describió el inglés Thomas Hobbes hace más de cuatro siglos en su libro 'Leviatán': para garantizar la paz (o la seguridad), debemos de sacrificar algo de nuestras libertades, porque el interés primero de una sociedad y un Estado es su supervivencia (tomen nota de esta reflexión los separatistas).

A la barbarie hay que declararle la guerra. ¡Por supuesto! Pero lo que ha pasado en Iraq debe ser el espejo en el que hay que mirar, para no repetirlo

El estado de excepción ha pasado de doce días a tres meses. El ciudadano francés lo acepta porque aún está en estado de shock, y lo aceptará mientras esta excepción de sus frutos. Teniendo claro que la medida es a corto plazo.

¿Y que harías tú? Lo escribí hace tres meses ante la avalancha de decenas de miles de sirios convertidos en parias de la tierra: hay que acabar con el Estado Islámico por lo civil y por lo militar, pero sin pretender importar un sistema político ajeno a la mentalidad de los pueblos que tienen que asumirlo.

Y eso no puede hacerlo sólo Francia. A Hitler hubo que combatirlo todo el mundo libre y también Stalin, un personaje tan odioso como Hitler.

El mundo árabe tiene un papel básico porque él también es su gran enemigo...

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director de la 'Revista del Vallès', era el segundo semanario comarcal más antiguo de Cataluña, y director de Honor de 'El Vallès del siglo XXI'. Ha escrito nueve volúmenes de 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2016 se publicará el décimo ('Historias de mujeres vallesanas')-, donde explica sus experiencias de esos años como director del comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... Se le puede seguir en Facebook y en Twitter, donde cuelga otros artículos.

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