El tabaco ha visto multiplicar su precio por siete en 25 años

La subida de impuestos, que supone el 77% del coste final, ha fomentado el aumento del contrabando 

2 min
El tabaco es el bien de consumo cuyo precio incorpora más impuestos.
Redacción
Lunes, 9.11.2015 13:02

Los impuestos casi han multiplicado por siete (+614%) el precio medio de los cigarrillos en los últimos 25 años. En 1990 costaba el equivalente a 0,61 euros y en 2014, 4,37 euros.

Esa es la razón por la que el tabaco se ha convertido en el producto que más ha subido de precio en los últimos cinco lustros. En este periodo, el precio de la cajetilla aumentó tres veces más rápido que el de la cesta básica de bienes y servicios (el IPC general se duplicó, al aumentar un 120,8%).

El 77% son impuestos

El estudio La industria del tabaco en España: 1990-2015 elaborado por Analistas Financieros Internacionales (AFI) con motivo del 25 Aniversario de la Asociación Empresarial del Tabaco (Adelta), subraya que no hay otro bien de consumo con más carga fiscal que el tabaco: el 77% del precio de venta al público del tabaco equivale a impuestos --porcentaje que sube a casi el 80% en el caso de los cigarrillos, la categoría más vendida--, frente al 47% de los hidrocarburos o el 43% del alcohol.

Tal y como se explica en el informe, tradicionalmente una de las razones para elevar la fiscalidad especial del tabaco partía del principio de que la demanda era poco sensible al encarecimiento del producto. Sin embargo, según el análisis, lo ocurrido en el mercado español en los últimos años refleja que una fuerte subida de la fiscalidad acaba provocando el efecto contrario.

Se produce una distorsión del mercado, principalmente porque favorece el trasvase hacia el comercio ilegal de tabaco, en la medida en que el consumidor busca alternativas más asequibles, y no tiene el efecto deseado en cuanto a reducción del consumo.

El contrabando

Entre 1990 y 2014, se han reducido prácticamente a la mitad las ventas de cigarrillos, la labor más representativa del mercado, al pasar de los 4.096 millones de unidades vendidas en 1990 a los 2.340 millones en 2014. La mayor caída se produce a partir de 2008, año precisamente desde el que el comercio ilegal de cigarrillos, prácticamente erradicado en España, vuelve a convertirse en un grave problema.

En 2014, el 12,5% de los cigarrillos consumidos en España no pagó sus impuestos en la Península, porcentaje que en Andalucía casi rozó el 50%. Según revela el informe, el comercio ilegal tiene graves consecuencias más allá de las pérdidas fiscales, que el pasado año ascendieron a 1.010 millones de euros, porque dificulta la consecución de los objetivos sanitarios, facilita el acceso de los menores, carece de controles y financia a las organizaciones criminales.