El trabajo apasionante de los servicios de información españoles

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Martes, 17.11.2015 01:14

Este escrito debía haberse publicado el pasado domingo en lugar de 'El flautista de Hamelin ya huele a meado'. No porque ese artículo no fuera actual, sino porque el domingo todo el interés estaba focalizado en París. Mi artículo se había escrito horas antes de la barbarie desatada por los bárbaros que escandalizan al propio Alá...

La falta de espacio me obliga a escribir en forma casi telegráfica.

Ningún país europeo ha detenido a tantos yihadistas como el Estado español, pese a tener potencialmente muchos menos enemigos internos que Francia o Bélgica

Hace trece meses se estrenó la película documental 'Citizenfour', dirigida por la periodista Laura Poitras, protagonizada por Edward Snowden, el agente estadounidense que denunció las intervenciones electrónicas ilegales de la Agencia de Seguridad Nacional de los EEUU y que actualmente vive protegido en Moscú, porque si volviera a su país no saldría de la cárcel por revelar secretos de Estado...

El documental refleja las técnicas de los servicios de información vigentes por todos los Estados occidentales, España entre ellos. En nuestro país los servicios de inteligencia están coordinados desde un juzgado de la Audiencia Nacional. En principio, no se cometen las irregularidades denunciadas por Snowden.

Hay un viejo dicho que dice que no hay mal que por bien no venga. España es uno de los Estados más desarrollados en los servicios de inteligencia, el CNI. Gracias a los cincuenta años de lucha contra el terrorismo, la inteligencia española está a nivel del MI5 británico o de la CIA; sólo un escalón por debajo del Mossad judío, el number one del mundo sin discusión...

Ningún país europeo ha detenido a tantos yihadistas como el Estado español, pese a tener potencialmente muchos menos enemigos internos que Francia o Bélgica... La causa principal de ese desarrollo es la experiencia antiterrorista. La desaparición del peligro etarra ha permitido desviar la inteligencia a la amenaza mundial que en España explotó el 11M, hace once años.

Gracias a los cincuenta años de lucha contra el terrorismo, la inteligencia española está a nivel del MI5 británico o de la CIA

El ministro Alfredo Pérez Rubalcaba, del anterior gobierno Zapatero, compró a los EEUU el programa SITEL que controla vía satélite todas las comunicaciones móviles a través de un 'Diccionario', que son unas palabras clave que cuando son utilizadas salta la alerta y esa conversación queda grabada. Los analistas de 'La Casa', como se conoce la sede central del CNI en la carretera de La Coruña, en la provincia de Madrid, la analizan y determinan si es sensible o no.

Además del programa SITEL están los agentes encubiertos, infiltrados, en todas las organizaciones radicales extremistas, sean religiosas o políticas. Se trata de un personal de confianza muy especializado seleccionado básicamente del Ejército y de las Fuerzas de Seguridad del Estado con decenas de cursos de todo tipo de actividades de riesgo (submarinismo, vela, alpinismo, karate, conducción de ambulancias, supervivencia, etc.). Estos agentes encubiertos son los que piden, a través de sus superiores, que la Audiencia Nacional autorice que se haga la 'mordida'. Es decir, el pinchazo telefónico y seguimiento las 24 horas del día de un sospechoso.

En España existen cinco cuerpos de inteligencia: del Ejército, Policía Nacional, Guardia Civil, fronteras y Hacienda (estos son los que investigan los delitos fiscales). Y toda esa información se vuelca en el CNI que analiza toda la información que le llega de los agentes de campo: fuentes abiertas y fuentes cerradas (confidentes). Toda la información que llega al CNI es estudiada por los analistas que una vez cribada se convierte en el material de la inteligencia.

Es obvio que el riesgo cero es imposible, pero existe un control en la sombra eficaz con el sello de seguridad nacional. Toda esta estructura sólo la tiene el Estado porque la coordinación internacional es entre los Estados. Los Mossos igual que la Etrzaina están in albis.

Es un trabajo apasionante.

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director de la 'Revista del Vallès', era el segundo semanario comarcal más antiguo de Cataluña, y director de Honor de 'El Vallès del siglo XXI'. Ha escrito nueve volúmenes de 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2016 se publicará el décimo ('Historias de mujeres vallesanas')-, donde explica sus experiencias de esos años como director del comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... Se le puede seguir en Facebook y en Twitter, donde cuelga otros artículos.

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