España nunca será 'Expaña', ni los españoles 'expañoles'

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Domingo, 29.11.2015 00:38

España no se romperá por una razón que va más allá de la política, la economía o el status quo de las relaciones internacionales. Sin Cataluña, España dejaría de serlo, para pasar a ser otra cosa distinta. Este principio vale igual para el País Vasco o el cantón del ¡viva Cartagena libre! Entiéndase de lo que estoy hablando. Los españoles no vamos aceptar ser 'ex-pañoles'.

Sin Cataluña, España dejaría de serlo, para pasar a ser otra cosa distinta. Los españoles no vamos aceptar ser 'ex-pañoles'

Mi admirado Ortega y Gasset no estuvo atinado cuando dijo aquello de que Castilla había hecho a España. España es la suma de unos pueblos con mucho carácter que, como decía su mejor discípulo Julián Marías, su fuerte personalidad no es sino un rasgo de su enorme vitalidad, aunque a veces nos joda...

El inglés Thomas Hobbes, autor de 'El Leviatán', explicó que el interés primero de todos los hombres, y las naciones, es su supervivencia. No entro en si España es una nación o una nación de naciones. Estoy más en lo segundo, pero nación al fin.

Casi dos mil años antes que Hobbes escribiera el Leviatán, Aristóteles teorizó sobre el objetivo de un Estado y el primero es conservar el poder territorial, por este principio no existe en el mundo un Estado que en su Constitución defienda el derecho a la autodeterminación para una parte de su cuerpo nacional. Ningún Estado. Ese derecho sólo estaba reconocido formalmente en la Unión Soviética y Yugoslavia, como hace poco recordó Felipe González.

Hace un par de años Alaska reclamó ese derecho a los Estados Unidos y la Corte Suprema respondió que ese derecho no existía. En el Estado de Texas recogieron cien mil firmas reclamando lo mismo, pero el Tribunal Supremo repitió el fallo. Naturalmente, los americanos también tienen una democracia de baja calidad.

Si hasta una dictadura de 40 años pudo desaparecer sin romper ningún huevo legal ¿como no va a seguir los tramites constitucionales una Constitución democrática como la española?

La ONU sólo contempla ese ejercicio en regiones conquistadas por la fuerza y, además, que no exista democracia. Por favor, que nadie haga la estupidez de recordar 1714, como si esa guerra fuera por la independencia.

El franquismo desapareció a través de una reforma legal y pactada: las cortes franquistas se hicieron el harakiri conscientes de que la dictadura tenía su fecha de caducidad con la muerte de su dictador. El rey Juan Carlos copilotó la Transición de la mano de Adolfo Suárez. Hay que recordarlo porque la ESO ha hecho estragos...

Si hasta una dictadura de 40 años pudo desaparecer sin romper ningún huevo legal ¿como no va a seguir los tramites constitucionales una Constitución democrática como la española? Es de cajón. Y la Constitución establece que para reformarla se necesita el voto de dos terceras partes de la Cámara baja. No hay otra forma.

Cuando Rajoy dice que la ley no le permite negociar lo que Mas le reclama, tiene más razón que un santo. No puede.
Hasta el presidente del Gobierno (¡faltaría más!, por eso estamos en una democracia) tiene la obligación de cumplir el ordenamiento legal. Aunque suene a sarcasmo, no lo es: Franco sí podría haber acordado lo que Mas le pide a Rajoy, porque sólo tenía que dar cuenta de sus actos ante Dios y ante la Historia. En una democracia hasta el Jefe del Estado está limitado por las leyes...

Que los que están a favor del derecho de autodeterminación ocupen dos terceras partes del Congreso de los Diputados es una quimera

Si una noche de borrachera el presidente del Gobierno y el de la Generalitat pactaran una reforma constitucional que permitiera lo que no acepta ninguna Constitución escrita, cualquier leguleyo de baja estofa podría presentar un recurso de inconstitucionalidad y el TC fallaría en contra e inhabilitaría, o pondría en la cárcel, a los firmantes de tamaña ilegalidad, porque la democracia es el imperio de la ley. Una enseñanza que la antigua Roma legó a Occidente.

Que los que están a favor del derecho de autodeterminación ocupen dos terceras partes del Congreso de los Diputados es una quimera. Es tan imposible como que Junts per el Sí y la CUP nos lleven de viaje a la mítica Ítaca de 'La Odisea' de Homero.

No ocurrirá por la simple razón con la que he empezado este artículo: España (No es un concepto metafísico. España o es su gente o no es nada) y los españoles no se hará, ni nos haremos, el harakiri.

La ruptura de España es algo más que una amputación del cuerpo nacional, es su desaparición como tal, y como decía Hobbes, un filósofo que no me gusta por otras ideas, la supervivencia es el fin último de los pueblos.

Por eso España no se convertirá en 'Ex-paña'.

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director de la 'Revista del Vallès', era el segundo semanario comarcal más antiguo de Cataluña, y director de Honor de 'El Vallès del siglo XXI'. Ha escrito nueve volúmenes de 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2016 se publicará el décimo ('Historias de mujeres vallesanas')-, donde explica sus experiencias de esos años como director del comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... Se le puede seguir en Facebook y en Twitter, donde cuelga otros artículos.

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