Girauta: "PP y PSOE han dejado de hacer política en Cataluña"

El eurodiputado de Ciudadanos encabeza la candidatura de la formación naranja en Barcelona a las elecciones generales del próximo 20 de diciembre

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El diputado de Ciudadanos en el Parlamento Europeo Juan Carlos Girauta.
Laura Fàbregas
Viernes, 20.11.2015 21:20

Juan Carlos Girauta (Barcelona, 1961) es uno de los cerebros de la formación liderada por Albert Rivera. Parlamentario europeo por Ciudadanos, liderará la lista de la formación en Cataluña para las elecciones generales de diciembre. Por su extenso currículum como periodista, escritor y analista económico se desprende que es un hombre con muchas inquietudes, sobre todo en el campo de las ideas. Dentro del partido, se ha convertido en uno de los hombres más importantes, siendo el principal inspirador de su expansión en todo el territorio.

–Si Ciudadanos tuviera que formar parte de un futuro gobierno en coalición, ¿preferirían que fuera con PP o PSOE?

Nosotros no salimos pensando en pactos con nadie, nosotros salimos a ganar las elecciones y por lo tanto esa opción no nos la planteamos. Nos planteamos ganar las elecciones y si eso no sucediera, facilitaríamos o no la investidura de otro partido en la medida en que hubiera acuerdo en temas sustanciales de nuestro programa. Gane quien gane, vamos a tener que volver a la cultura del pacto, del consenso y de la negociación.

–¿Solo facilitarían la investidura, sin responsabilidades de gobierno?

Nosotros jamás entraremos a formar parte de ningún gobierno que no presida Albert Rivera. Lo digo con absoluta rotundidad. Solo en el caso de que Albert Rivera presida un gobierno habrá alguien de Ciudadanos en un gobierno.

–En caso de tener la presidencia ¿cuáles son los ministerios que consideran de más importancia para llevar a cabo el cambio que quieren para España?

No se trata tanto de ministerios, sino de objetivos. Gane quien gane habrá que negociar y ponerse de acuerdo, pero justamente la gracia de nuestro proyecto es que nosotros consideramos que somos los únicos capaces de sentar en la misma mesa a los viejos partidos y al partido que quiere romper con el sistema. Los podemos sentar a la mesa del mismo modo que Suárez sentó a la mesa en su día a Carrillo y a Fraga. Nuestra idea no tiene la más mínima relación con los cálculos sobre cargos y ministerios, tiene que ver con objetivos. Queremos regenerar la democracia española a base de volver a recuperar la división de poderes, la independencia del poder judicial, una arquitectura institucional útil, una delimitación competencial de la administración clara…

–¿Para que no haya duplicidades entre comunidades autónomas y la administración central?

No solo para que no haya duplicidad, sino para que deje de haber una fuente de conflictos permanente. Por eso queremos sustituir el Senado por una Cámara de presidentes donde se decidan las cuestiones relativas a las competencias propias de las comunidades autónomas o compartidas.

Queremos acabar con el capitalismo de amiguetes y, por lo tanto, queremos introducir transparencia, limpieza, previsibilidad en las licitaciones públicas, igualdad de oportunidades y que todo el mundo tenga acceso a cualquier información.

–Estas medidas, ¿se acercan más a la izquierda o a la derecha?

Fíjate que todo esto, más que ideológico, es metodológico. No es algo que alguien pueda decir que se acerque más a una sensibilidad de izquierdas o de derechas, ésto se acerca a la sensibilidad de la democracia verdadera. Se acerca al querer revitalizar una democracia que, con el tiempo, se ha ido desgastando y se ha ido convirtiendo en el coto cerrado de los partidos.

–Esta inconcreción ideológica ¿no le puede pasar factura a Ciudadanos como ya se han encargado de recordar algunos políticos del PP?

A quien piense esto en el PP le recomendaría que leyera a Jean-François Revel a quien, por cierto, editó FAES sus memorias. Sería interesante que la gente del PP se leyera los propios libros que ellos promocionan y que vean cómo Revel explica que la ideología es algo sumamente limitante porque te pone una especie de anteojeras y te impide advertir lo que pasa en la realidad, y cuando la realidad es muy cambiante y muy compleja como sucede ahora mismo, las ideologías cerradas son particularmente peligrosas. Así que a nosotros nos gusta más hablar de ideario que de ideología. Claro que tenemos un ideario, lo que no tenemos es un cuerpo cerrado de ideología.

–Dentro de estas reformas que propone Ciudadanos, ¿es necesario hablar de reforma constitucional o de "segundas transiciones"?

"Segunda transición" es una forma de hablar, no deja de ser una etiqueta que podríamos cambiar por otras. Ciudadanos quiere regenerar España y creemos que la Constitución se debe reformar en algunos aspectos. Somos muy conscientes de que para reformarla hay que contar con consensos, la propia Constitución establece las mayorías y procedimientos que se necesitan. Queremos cambiar cosas que requieren de una reforma constitucional.

–¿Por ejemplo?

Queremos eliminar el Senado y la Diputaciones y eso necesita de una reforma de la Constitución. Queremos eliminar el Consejo General del Poder Judicial.

–¿Y una reforma federal para contentar a los nacionalistas o catalanistas que aún se puedan recuperar?

Una reforma en sentido federal sería la mayor protección contra los nacionalismos. Estamos confundiendo federalismo con lo que el PSOE dice que es federalismo. El federalismo es lo que hay en Alemania o en Estados Unidos, y a nosotros nos parece espléndido ese modelo. Otra cosa es que le pongamos o no la etiqueta federal, que a mi este me parece un debate absurdo. Nosotros sabemos lo que queremos hacer y eso, en la doctrina, pertenece al modelo federal, pero si se le quiere seguir llamando autonómico me parece muy bien, si se le quiere llamar federal, también. Es el contenido lo importante.

–Nada de asimetrías.

El federalismo justamente es la garantía de la igualdad de trato de todos los ciudadanos, la previsibilidad de quién tiene las competencias y de cómo se coordindan y se previenen los conflictos. Lo que el PSOE propone es una nueva fuente de conflictos que tiene muy poco que ver con la tradición socialista. Introducir más derechos históricos en la Constitución no pertenece a la tradición ilustrada, de la que son hijas tanto el socialismo como el liberalismo. En la tradición ilustrada lo característico es que ya no hay derechos históricos, hay igualdad de derechos ante la ley.

–De hecho, solo Ciudadanos ha propuesto eliminar los conciertos vasco y navarro…

Eso demuestra que los viejos partidos son muy incoherentes y que tienen muy poca fuerza moral para imponerse a los que también quieren privilegios. Aquí hay que ser coherentes; nosotros no creemos en los derechos históricos. Hay derechos históricos todavía en la Constitución y nosotros creemos que deberían salir, pero mientras estén en la Constitución, y como somos constitucionalistas, los respetaremos. Pero queremos reformarlos. Y decimos más, queremos que se acaben las desigualdades fiscales en Europa, no solo en España. Somos federalistas europeos.

–¿Ciudadanos está preparado para lidiar con los problemas de España?

Tengo muy vivo el recuerdo histórico de cuando el PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra se presentó a las elecciones de 1982 y todos los periodistas políticos decían que eran jóvenes con buena intención, pero que no tenían cuadros. Tras las elecciones, ese primer gobierno del PSOE tuvo una calidad y una altura técnica que no ha vuelto a tener ningún gobierno democrático. Se le llamó el gobierno de los catedráticos.

–El personalismo o excesivo liderazgo de Rivera ¿podría ser un freno para la proyección nacional del partido?

Los partidos que acusan a Rivera de excesivo liderazgo lo que están queriendo decir es liderazgo, a secas, porque ellos no lo tienen. Entiendo que aquel partido que tenga como presidente a Mariano Rajoy o a un secretario general como Pedro Sánchez diga que nosotros tenemos demasiado liderazgo. Lo que en verdad quieren decir es que ellos no tienen líder. El problema es que, hoy en día, en España no hay más líder que Albert Rivera. Basta con ver la valoración personal de los líderes que hace la gente, el único que aprueba con muchísima diferencia es Albert. Y lo valora mucha gente que no vota a Ciudadanos pero que reconocen que ahí hay un líder.

–¿Faltan activos en Ciudadanos?

Yo que estoy en el partido te digo que hay equipos de profesionales y especialistas que trabajan en las distintas áreas que son formidables, en todas las áreas que se te ocurran. Cuando un proyecto político se articula bien, hace las cosas de forma coherente y tiene visos de ir a cambiar España los cuadros llegan solos. En estos meses de crecimiento tan rápido de Ciudadanos no solo ha llegado más militancia, sino que también han llegado muchos cuadros que tenían una enorme ilusión y pasión por elaborar un programa en una comisión de asuntos exteriores o en defensa o en temas de conciliación. Eso existe, te lo garantizo.

–¿Qué hubieran hecho ustedes tras la aprobación de la resolución secesionista en el Parlament en lugar de Rajoy?

Nosotros ya hemos hecho cosas distintas a Rajoy. Cuando la gente te da los mismos apoyos que los partidos que han gobernado en España [PP y PSOE] como ha pasado en Cataluña significa que tú representas algo que los otros no representan. Los dos otros partidos que han gobernado España han dejado de hacer política en Cataluña.

–¿Han tocado techo en Cataluña o pueden seguir creciendo? ¿La lógica plebiscitaria les ha beneficiado?

Nosotros estamos seguros de que si se repiten las elecciones en marzo las vamos a ganar.

–¿Abandonar el europarlamento para ir a la candidatura de Ciudadanos en las generales no puede ser visto como una falta de compromiso con la Unión Europea?

No. Podría ser visto como falta de compromiso si no hubiera tenido sentido el trabajo que hemos hecho aquí. Teniendo en cuenta que hemos sido dos diputados y que, por lo tanto, llegamos a las comisiones que llegamos, el trabajo que dejo aquí después de un año y medio es mucho y estoy muy satisfecho.

–¿Se ve de ministro de Interior?

Yo solo quiero recordar que la única persona con capacidad de designar ministros es el presidente del Gobierno. Y todo lo que se diga al respeto por quien no sea un presidente del Gobierno no tiene ningún valor.

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