Hoja de ruta hacia la República Bananera

9 min
Jueves, 5.11.2015 00:00

Que conste que no quiero menospreciar a ningún país cuyo principal producto de exportación sean los plátanos, ni tampoco al sistema de gobierno republicano, que objetivamente hablando me parece más razonable y éticamente más justificable que una monarquía, ni tampoco a los ciudadanos que de buena fe que consideran que la mejor opción para Cataluña seria la independencia. Sin embargo, cuando escuché a la señora Forcadell acabar su discurso como recién elegida Presidenta del Parlamento de Cataluña, gritando “Viva la República Catalana”, no tuve más remedio que asociarla a una república bananera, en el sentido simbólico más negativo del término, dadas las circunstancias en que esto se plantea.

Cuando escuché a la señora Forcadell gritando “Viva la República Catalana”, no tuve más remedio que asociarla a una república bananera, en el sentido simbólico más negativo del término, dadas las circunstancias en que esto se plantea

República bananera es un término peyorativo usado para describir a un país considerado políticamente inestable, muchas veces formando gobiernos forzosa o fraudulentamente legitimados. El término fue inventado originalmente como una referencia muy directa a una "dictadura servil", que favorece (o apoya directamente a cambio de sobornos) intereses espurios, ajenos a la mejora de las condiciones de vida de los habitantes del país. Otro rasgo notable de una república bananera es que la corrupción es práctica corriente en cada aspecto de la vida cotidiana, siendo comúnmente desobedecidas las leyes del país.

La asociación de ideas que me produjeron las palabras de la nueva Presidenta era inevitable, porque el mismo día que se secuestra un Parlamento para dedicarse a cosas para las cuáles no ha sido elegido, los medios de comunicación se hacen eco de registros policiales e imputaciones a personajes relevantes del partido mayoritario en el Parlament y del propio Gobierno en funciones de la Generalitat, cuyo presidente se esconde de su gestión y es incapaz de reconocer sus propias responsabilidades. En ese escenario, los grupos independentistas del Parlamento catalán dicen proponen y pretenden acordar, a través de mecanismos que se parecen a los legales, que van a desobedecer las leyes. Nada nuevo bajo el sol mediterráneo: si hubieran respetado las leyes no estarían siendo investigados, por utilizar los recursos públicos como si fueran propios.

Declarar que vamos hacia una República Catalana, desde un parlamento elegido en unas elecciones autonómicas, donde más de la mitad de los votantes están representados por partidos que no desean separarse de España, al menos sin mediar referéndum o un intento de negociación para buscar un nuevo modelo organizativo de estado, es fraudulento. Este intento de secuestrar el Parlamento, elegido por los ciudadanos para fines relacionados con sus propias competencias, no sólo es nulo de pleno derecho en aplicación de las leyes de un estado democrático, si no también nulo e injustificable desde una óptica de legitimación ética. Si en esto se asientan las bases en las que hay que fundamentar la construcción de esta hipotética “República Catalana” tenemos la situación idónea para montar una república bananera.

Declarar que vamos hacia una República Catalana, desde un parlamento elegido en unas elecciones autonómicas, donde más de la mitad de los votantes están representados por partidos que no desean separarse de España es fraudulento

El servilismo hacia intereses alejados de los ciudadanos, mediante sobornos no parece muy alejado de lo que hemos vivido durante los gobiernos de convergencia en los últimos treinta años, como todas las evidencias de momento nos indican: sobornos mediante porcentajes en obra pública, capitalismo de amiguetes con la privatización del agua, la sanidad y la educación, apertura de embajadas a la par que se utiliza la valija diplomática para movimientos hacia paraísos fiscales de dinero obtenido ilícitamente por políticos y empresarios y saqueo de instituciones tradicionalmente emblemáticas para Cataluña, como el Palau de la Música. Ya solo nos faltaba blanquear dinero con la compra masiva de diamantes. ¿Están relacionados con los diamantes ensangrentados de Botsuana?

Si como parece, en todo esto hay mucha verdad, estaríamos hablando de una administración pública que se organiza para la consecución de objetivos fraudulentos, ajenos a su misma naturaleza. ¿Eso quieren? ¿Una república liderada por el partido que ha liderado, potenciado y establecido esta red clientelar y que ni siquiera ha sido capaz de reconocerlo? Da lo mismo que Mas sea presidente o no, porque cualquiera de los que lo están tapando, seguirían haciéndolo en el seno de una República bananera.

La primera premisa para una regeneración democrática es el reconocimiento, cosa que todavía no hemos visto. Las explicaciones siempre se dan en tono chulesco y prepotente, y nunca desde planteamientos de autocrítica y arrepentimiento. Tampoco a los amigos y compañeros de viaje parece importarles excesivamente la corrupción que ha impregnado las actuaciones de CDC y lo único que oímos es un refuerzo de las tesis victimistas de “pelotas fuera”. Y que si la policía nos encausa, significa que el “prusés” va bien. ¡Bien por la República!

Una vez la posible desconexión se hubiera realizado, la red de corruptos y amiguetes y el servilismo de la administración sería muy difícil de romper

No esperemos, con estas condiciones ninguna regeneración democrática por parte de los interesados en el botín. Una vez la posible desconexión se hubiera realizado, la red de corruptos y amiguetes y el servilismo de la administración sería muy difícil de romper. ¿Quién controlaría a quien solo considera válida su propia ley? ¿Quién controlaría a quien se cree portador de la verdad y menosprecia a quienes no piensan igual? ¿Quién controlaría a quien menosprecia a más del 50% de los ciudadanos? ¿Quién controlaría una república bananera fuera de los organismos internacionales? ¿Quién controlaría a las mafias y pandilleros de guante blanco, que con tanta maestría han utilizado los mecanismos psicológicos, la crisis económica, el clientelismo para ponerlo los bienes públicos al servicio de intereses personales y de partido y para el enriquecimiento de familias enteras?

En un mundo en que las fronteras tienden a diluirse y los gobiernos tienen que unirse para resolver todo tipo de problemas que ya son mundiales (calentamiento global, superpoblación, terrorismo internacional, mafias de la droga, paraísos fiscales donde esconden su dinero los corruptos, inmigración masiva, esclavismo infantil y femenino), desde Cataluña se defienden estado nacional, fronteras, y exclusión para los que no compartan el credo y salir fuera de la UE y de los organismos internacionales. No es utilizar los argumentos del miedo ni una amenaza decir que Cataluña con este planteamiento lo único que hace es perder credibilidad y capacidad de maniobra en el concierto internacional.

Cataluña siempre ha sido fuerte cuando, con visión de Estado, ha tomado las riendas de la modernización de España, de la que obtiene masa crítica y presencia internacional, mercados y admiración. En cambio, Cataluña ha sabido almacenar fracasos cuando históricamente ha querido ir sola, haciendo ostentación de la “rauxa” (arrebato emocional) en vez del “seny” (buen juicio) y pactismo que la caracteriza.

Hagamos de la dificultad virtud y aprovechemos este momento para dar una impronta de mejora del sistema democrático del que nos dotamos los españoles en 1978

No creo que sea viable la independencia, pero si por avatares de la vida se consiguiera, creo que con estas prisas y malos modos lo único que conseguiríamos es un largo periodo de inestabilidad y aislamiento político y financiero que no retrotraerían a años atrás, con manifiesta pérdida del PIB y de las condiciones democráticas.

Por el contrario, hagamos de la dificultad virtud y aprovechemos este momento para dar una impronta de mejora del sistema democrático del que nos dotamos los españoles en 1978. Sin complejos, pongámonos manos a la obra para mejorar entre todas las fuerzas políticas con las que sea posible llegar a consenso, un nuevo marco de relaciones que mejore nuestra democracia. Con todos los que de buena voluntad prefieren construir y tejer alternativas y consensos, para dar respuesta a la mayoría de ciudadanos de este país. Estamos convencidos que la solución de los problemas complejos requiere reconocimiento y escucha activa, empatía, búsqueda conjunta de soluciones y lealtad para los acuerdos.

La defensa del Estado de derecho, por el que por defenderlo tanto muerto y sufrimiento tiene la historia de este país, no se puede poner en manos de quienes no creen en él y sí en manos de quienes están dispuestos a defenderlo y mejorarlo.

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¿Quién es... Mireia Esteva?
Mireia Esteva

Escritora y licenciada en Biología. Ex consultora de la OPS en Washington. Desempeña responsabilidades de dirección en la Administración pública catalana.

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