La música en directo, contra Colau

El Ayuntamiento de BCN se comprometió a suavizar la normativa, pero los establecimientos se quejan de que aun "no ha cambiado nada"

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Actuación musical en el bar La Rouge de Barcelona.
Carles Bellsolà
Lunes, 9.11.2015 00:00

El gobierno municipal de Ada Colau en Barcelona sigue teniendo encontronazos con los locales que ofrecen música en directo de pequeño formato. Estos reclaman al Ayuntamiento que cumpla su promesa de rebajar en la normativa las costosas exigencias para poder ofrecer conciertos. Pero, tras cinco meses de la llegada de BComú al poder municipal, todo sigue igual.

La última protesta la ha protagonizado esta semana el bar La Rouge del barrio del Raval, que está apercibido de precinto, en un acto con el apoyo de otros locales en situación similar. La propietaria, Jordina Sangrà –que también es presidenta de la asociación de la Rambla del Raval–, explica que los locales exigen un "cambio de la normativa" para que ofrecer música en directo "deje de ser delito y pase a ser normal".

Requisitos costosos

Con la norma en la mano, cualquier local que quiera ofrecer música en directo debe contar con aislamiento acústico, doble puerta de entrada y control permanente en el acceso, entre otros costosos requisitos. Tanto si se trata de un concierto de rock para 1.000 personas como de un solista con guitarra acústica. "Es una normativa absurda y esperpéntica", se queja Sangrà. Que se queja de que el Ayuntamiento aun no la ha cambiado, pese a que prometió hacerlo.

"Confiamos en el gobierno municipal y valoramos la nueva gestión", matiza. "Pero necesitamos que se trabaje ya en este problema, de una forma rápida y firme", señala. También lamenta que, aunque el consistorio respondió afirmativamente a su demanda de reunirse para tratar la cuestión, "aun no hay fecha" para el encuentro.

"BCN no es ejemplo de nada"

"No podemos esperar", indica Sangrà, que recuerda que siguen produciéndose precintos de locales, y que "se producirán más" mientras no se cambie la normativa. "En Berlín, Roma, Londres o Manresa es lo más normal que haya tres músicos tocando en un local por la noche. Barcelona, en esto, no es ejemplo de nada", critica.

También alerta de que la música de pequeño formato es necesaria para la vida cultural de la ciudad, para que esta no consista solo en "cultura mainstream". Y añade que este tipo de locales no llevan a cabo sólo una "labor cultural", sino también una "actividad económica y social" que favorece a artistas minoritarios.

El Ayuntamiento pide tiempo

Desde el consistorio se defienden asegurando que están "trabajando" en el cambio de la normativa. Explican que han encargado un análisis de la misma, que luego éste se "contrastará con los servicios jurídicos municipales" , y que posteriormente se abordarán "las revisiones y adaptaciones que correspondan de las ordenanzas municipales".

Esta no es la primera protesta de locales de concierto de pequeño formato al equipo de gobierno de Colau. En septiembre, El Arco de la Virgen, también en el Raval, logró evitar el cierre tras una intensa campaña en las redes sociales, y después de una semana de negociaciones con el Ayuntamiento.

Sangrà señala que, solo en el barrio, hay "unos 15 locales" en la misma situación. Queremos que hacer música en directo en Barcelona pase de ser una actividad clandestina a ser un derecho", reivindica. Y mete prisas al gobierno municipal. "Justamente porque secundan nuestras demandas, les pedimos que haya celeridad", afirma. "De momento, no ha cambiado nada", lamenta.