La piel fina en Cataluña

4 min
Miércoles, 25.11.2015 00:00

Estaba tuiteando sobre la enésima comparecencia de autobombo de Artur Mas, el astuto. Ya saben, más de lo mismo. La culpa es de los otros. Somos unos genios maravillosos, y el pueblo está conmigo. Como he citado en Twitter, me ha recordado ciertamente un peligroso parecido con los discursos propios de otros tiempos. La arenga popular, el grito en el escenario, la puesta en escena. Todo supuestamente muy popular y muy festivo. Vamos, para evitar equívocos, tipo Alemania de principios de los años 30.

El tipo, cual vulgar cazador de setas, ha marcado una presa, y una jauría de chalados --dicho sin respeto, porque el respeto se gana-- han saltado sobre mí

Pues según parece alguna piel fina en Cataluña se ha sentido ofendida. El primero el gran Toni Soler. Grande, obviamente, por la cantidad de dinero que ha ganado gracias a la televisión pública, la de todos. Ciertamente, poco más se le conoce en el negocio de los medios. Ciertamente, el tipo no fue tan superfluo como mis comentarios --una persona privada-- con el dinero público de todos. Recuerden cuando montó la comparativa entre Hitler y Rajoy. ¡Supongo que festiva, claro!

Para mí, el dinero público debe ser sagrado, cosa que Artur Mas y sus acólitos no entienden. Aunque ahondando un poco más, reconozco que sus formas me han parecido muy peligrosas. El tipo, cual vulgar cazador de setas, ha marcado una presa, y una jauría de chalados --dicho sin respeto, porque el respeto se gana-- han saltado sobre mí. Sinceramente, estas prácticas de cazador televisivo, de hacer ruidos de 'patitos' para atraer más piezas ya las conocemos algunos. Pero, claro, viniendo de gente del sistema, cuya única forma de vida ha sido el dinero público, es cuanto menos molesto. Y digo molesto por ser educado.

Porque, al final, este país no es normal. Tenemos un jefe médico (el doctor Galiñanes, del Vall d'Hebron) indicando que ya ha habido muertes "gracias supuestamente" a los recortes del Gobierno de Artur Mas y es cesado. Nadie habla, nadie hace bromas. Todos los que viven de esto callan. Algunos definimos lo deleznable del personaje de Mas, propio de paranoias con pastillas, y parece que faltamos a "cierto honor del columnista". La piel fina en Cataluña, entonces, sí se ruboriza. Y quizás todos deberíamos pensar con qué queremos ruborizarnos: si viendo el cese de un médico prestigioso por hablar o a un artista delirante de tercera con cero currículum fuera de lo público.

No me parece mal que Soler opine o llame a su jauría por criticar ideas políticas cercanas al nazismo. Pero sí me parece fatal hacerlo desde una atalaya de dinero público

La piel en política y en la vida debe ser tan consistente como el debate. Y el debate, en momentos duros, debe ser intenso. La piel también. Unos pueden refugiarse en la palabra, y otros en los hechos. Obviamente todos somos libres de opinar, pero todos debemos saber quién opina. Y a mí no me parece mal que el personaje Toni Soler opine o llame a su jauría por criticar ideas políticas cercanas al nazismo. Pero sí me parece fatal hacerlo desde una atalaya de dinero público, sobre todo cuando él lo ha usado sin pudor.

Debemos empezar a llamar a las cosas por su nombre en Cataluña. Ya no es tiempo de mirar al cielo, o esperar a que algún iluminado encienda una luz. Ahora cada uno debemos pensar por nosotros mismos qué queremos. Pero, ante todo, debemos saber quién explica las cosas, por qué las explica y qué interés tiene en explicarlas. Si personajes como Toni Soler --vividor de dinero público-- se convierten no sólo en referentes, vamos mal. Menos nombre tiene si va 'marcando objetivos' contra quien no piensa ni vive de dinero público como él. Entonces, señores, no hablaremos ya de piel fina, sino directamente de piel quemada. La piel fina lleva a la piel quemada. Algunos hace 80 años lo sabían bien.

Artículos anteriores
¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.
Comentar