La Vanguardia cambia de rumbo y le provoca gases a Rahola

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Duro editorial del periódico condal contra el proceso, contra Mas y contra todo lo que defendía hasta ayer. Sostres compara el caso de Cataluña con la caída de la casa Semon. Todo queda en familia.

Pablo Planas
Martes, 10.11.2015 09:45

ABC: La hora de la ley 

El Mundo: El Estado responderá a Mas 'sólo con la ley, pero con toda la ley'

El País: La mitad de Cataluña rompe con la democracia española

La Razón: Estado de Derecho

Ara: A totes

El Periódico: Doble ruptura

El Punt Avui: "El Parlament de Catalunya declara solemnement l'inici del procés de crecació...

La Vanguardia: Mas consuma la ruptura para conseguir el apoyo de la CUP



"Extraño artículo que escribo sin saber si estamos embarazados, y será niña, o es una barriga con gases. Porque por mucho que ayer viviéramos un gran momento emotivo, culminación de un largo proceso de lucha y memoria, todos sabemos que la situación es más precaria de lo que se había previsto. (...) Hemos puesto los focos, hemos hecho una gran hoguera de Sant Joan y hemos dicho al mundo que empieza la desconexión. Todo muy épico y muy emotivo, pero ahora viene el momento de la verdad y la pregunta es rabiosa: ¿estamos dispuestos a dejarnos de tonterías y encarar unidos lo que vendrá, o seguiremos haciendo el asno? Y no es una pregunta menor porque de ella depende pasar a la historia con dignidad o con vergüenza". Alfa y omega de Pilar Rahola en La Vanguardia, diario que pliega velas y conmina a Mas a rectificar. Doña Pilar, van a ser gases lo de la barriga.

El cambio de orientación es notable. El President ya no es un semáforo verde ni merece una palmada en la espalda por su temple. Ojo al editorial del periódico condal, que dice entre otras cosas: "Hay mayoría parlamentaria para proclamar esa virtual ruptura mediante una moción retórica, hiper­bó­lica y mal redactada, y no parece haberla para formar gobierno. Hay mayoría para la huida hacia delante y no la hay para una gobernación coherente. Esta es la fotografía del 9 de noviembre del 2015, jornada que pasará a la historia de los errores de Catalunya, con el agravante de la parodia. Una pequeña, triste y desla­vazada simulación del Sis d’Octubre de 1934, que puede poner en riesgo la autonomía de Catalunya, la amplia corriente de movilización social en favor del autogobierno registrada estos últimos años, y la propia autoestima de los catalanes. Bastaba observar el rostro de los miembros del actual Govern de la Generalitat durante la votación. Rostros graves, muy preocupados y encerrados en sí mismos. El semblante del presidente en funciones, Artur Mas, describía perfectamente la situación. No fue ayer un día alegre. No lo fue para gran parte de los ciudadanos de Catalunya. Sólo los diputados de la Candidatura d’Unitat Popular transmitían felicidad. ¡Con sólo diez escaños y el 8,2% de los votos han logrado arrastrar las aguas del Parlament hacia su molino! El grave error táctico cometido por la coalición Junts pel Sí y muy particularmente por Convergència Democràtica –el partido que ha gobernado Catalunya durante 28 de los 35 años de autonomía–, consistente en tramitar una resolución maximalista y rotundamente inconstitucional a cambio de nada, lo puede acabar pagando el conjunto de la sociedad catalana. No es inteligente. No es justo. No es necesario. No fue eso lo que se votó el pasado 27 de septiembre".

LVHasta aquí hemos llegado con la fiesta soberanista, la lista conjunta, el postureo de los jefes de la redacción y el cachondeo sobre España, la meseta, la tosquedad madrileña y el barecito con el toro de La Vega y su colega. Sedición, error, no es eso, no es eso musita el conde mientras los plumillas tan aguerridos ayer emplean verbos de la caverna, como ese consumar que suele llevar aparejado algún delito o acto prohibido. 

En El País, la crónica de arrancada de Pere Ríos y Miquel Noguer resalta la endeble mayoría de los "revolucionarios del 9-N. No es nada. Escriben Ríos y Noguer: "Por sólo nueve votos de ventaja y sin las celebraciones ni la épica que suele esgrimir el soberanismo, el Parlamento catalán aprobó ayer una declaración de independencia que da un mes de plazo para aprobar leyes que consumen la ruptura con la España democrática. Los grupos responsables de esa fractura, Junts pel Sí y la CUP, ya han anunciado que desobedecerán cualquier veto del Tribunal Constitucional y trabajarán en normas para crear, entre otras cosas, una Hacienda y una Seguridad Social propias. Ante ese desafío, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha pedido un dictamen al Consejo de Estado, necesario para interponer el recurso ante el Constitucional, algo que hará con toda probabilidad mañana. Rajoy, que afirmó que actuará “solo con la ley, pero con toda la ley”, se reúne hoy con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, quien ha avanzado que le apoyará en “la defensa de la unidad y la integridad de España”. Después de la votación, Artur Mas pronunció el discurso de su investidura, que se vota hoy. El presidente catalán en funciones se ofreció para pilotar la fase de ruptura con España. Llegó incluso a advertir a la CUP, de quien depende su reelección, de que sin él, “el proceso encallará”. El Parlamento de Cataluña traspasó ayer una barrera inédita desde la recuperación de la democracia y aprobó por 72 votos frente a 63 la resolución que proclama el inicio del proceso a la independencia, aboga por desobedecer a las instituciones españolas (empezando por el Tribunal Constitucional) e insta a la Generalitat a cumplir solo las leyes emanadas de la propia Cámara autonómica. La votación refleja la división de la sociedad catalana entre partidarios y detractores de la secesión, que ayer se trasladó a un debate sin el acaloramiento de otras jornadas. Junts pel Sí y la CUP justificaron la propuesta en “una demanda social mayoritaria”, legitimada por el 27-S; los demás partidos niegan ese argumento y recuerdan que aquel día los independentistas perdieron el plebiscito". 

Insiste Ignacio Martín Blanco en denunciar el doble lenguaje de los nacionalistas con otro artículo en El País. Escribe el periodista y politólogo: "El pasado miércoles, 4 de noviembre, aparecía en El País mi artículo Provocación y deslealtad, en el que revelaba parte de lo que dijo Jordi Sánchez, presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), en una cena que tuvo lugar el 5 de octubre en un piso particular de Barcelona. Entre otras cosas, mi artículo denunciaba la estrategia del independentismo, cuyos líderes reconocen en privado la evidencia de que no cuentan con el suficiente apoyo popular para proclamar la independencia, pero siguen actuando en público como si de hecho la estuvieran proclamando. Su objetivo es provocar una reacción del Estado que nos lleve a un punto de no retorno, ya sea la aplicación del artículo 155 de la Constitución o la celebración de un referéndum de secesión impuesto por la comunidad internacional ante una situación de inestabilidad política insostenible generada a propósito por los propios independentistas. Esa es la lógica de la resolución aprobada ayer por el Parlament".

Sigue: Mentiría si dijera que me sorprendió el revuelo que provocó el artículo. Por un lado, asumo las críticas por publicar algo que se dijo en una tertulia privada, pero tengo la conciencia tranquila porque sigo pensando que el interés general debe prevalecer sobre los compromisos individuales, máxime cuando entre lo que alguien con responsabilidades de gobierno dice en público y lo que dice en privado no es que haya diferencias de matiz, sino que existe un abismo de deslealtad y engaño. Parece que hay quien considera reprobable mi decisión de hacer pública la determinación constatada de unos representantes políticos decididos a malear la opinión pública y vaciar las instituciones de autogobierno mediante la aprobación de resoluciones inaplicables. Supongo que les parecería más digno que asumiera el papel de mero espectador de la odisea separatista que el guión del “procés” reserva a los catalanes no independentistas, y que me resignara a que los independentistas prosigan su travesía a Ítaca sin reparar en que en el barco de Cataluña viajamos todos los catalanes, independentistas o no.

Xavier Vidal Folch alaba por su parte a la oposición de izquierdas en un texto titulado "Desacato" en el que dice: "Alguien recordó que el mismo día en que los grupos secesionistas presentaban su resolución rupturista propugnando el desacato al Constitucional, el Gobierno separatista (por mitades) de Artur Mas anunciaba dos recursos ante el mismo tribunal por invasión de competencias desde el Gobierno central: “fariseísmo”. Alguien recordó que el Gobierno de Mas comunicará su ruptura a España y a Europa “para negociarla”... sobre la base de hacer caso omiso a toda legislación y jurisprudencia españolas y europeas: “esperpento”".

Sigue: "Alguien preguntó cómo un Parlament que se autoexpulsa de la legalidad podrá exigir respeto a las normas que dicte; cómo el desobediente puede pedir obediencia; cómo impedir que los ciudadanos acaten unas leyes y no otras; o a la inversa, según su propio gusto; quién decidirá cuáles son las normas a cumplir y cuáles no; qué seguridad jurídica ofrecen quienes hozan en el desacato. ¿Quiénes fueron esos alguien? Joan Coscubiela, el veterano sindicalista y jefe parlamentario de Sí que es pot. Y Miquel Iceta, el resistente, respetuoso líder del PSC. Devolvieron a la Cámara el honor que ya ha pisoteado su flamante presidenta. Luego vino el Desobediente. El Astuto, el Jefe del 3%, el CEO de los rescates, se disfrazó de ideólogo de la CUP. Enternecedor".

En ABC también exigen contundencia y coherencia, responsabilidad y sensatez. Es la hora de la ley, proclaman. Salvador Sostres desliza una mirada casera a lo de ayer. Todo es susceptible de comparación. Vida y milagros del autor, su familia y el terruño: "Cuando mi abuela decidió retirarse y confiarle Semon a mi madre, le dije que se equivocaba. Y que las consecuencias íbamos a pagarlas ella, el negocio, mi madre, mi hermana y yo, y así acabó sucediendo al cabo de los años. Mi madre nunca ha sido una empresaria, pero mi abuela, que era la primera que lo sabía, insistía en que era su única hija. Mi madre tenía la urgencia histórica de demostrar que tenía razón y que los demás estábamos equivocados". 

Continúa: "Pujol también sabía que Mas no valía para la política y que los catalanes no son independentistas. Por ello nunca quiso reformar el Estatut y renunció siempre a la independencia. Pero frente a la alternativa de Duran i Lleida (Unió), Mas era su único vástago y se dejó convencer por los cachorros del partido sobre las virtudes de un pacto con Esquerra. Así cayó Semon, así cayó Cataluña. Cuando pesa más la urgencia que la inteligencia, y cuando el romanticismo se impone a la razón, tienes la derrota asegurada. Lo mismo en un país que en una empresa.Mas se ha aferrado a su presidencia como mi madre a la pretensión de demostrar que era mejor que mi abuela. Tomaron ambos cualquier atajo que les sirviera para su enloquecida huida hacia adelante, incluso los que sabían que no llevaban a ninguna parte. Ayer no asistimos al principio de nada, sino a un fin de trayecto tan inconsistente y absurdo como ha sido desde su inicio este proceso". 

Ya metido en harina, afirma Sostres: "Raül Romeva batió todos los récords de cursilería en la charca de la corrección política, y su discurso, ñoño, redicho y fútil, fue el gorro de dormir con que murió la Tieta de Serrat. «Vamos a por todas», dijo, como mi hija antes de una carrera de sacos. De la CUP, Anna Gabriel, una Yoko Ono de ir por casa, demostró hasta qué punto son banales los que se creen los más puros, comparando la independencia de Cataluña con la independencia de su cuerpo de mujer, en el sentido abortista, en una banalización definitiva de la independencia, y de la vida. Todo fue retórico, todo fue folclórico. Una comunidad que realmente fuera a romper un Estado estaría en tensión máxima y yo seguí el pleno desde mi club, ante la absoluta indiferencia de mis consocios. «Chico, baja el volumen, que molesta», me dijeron unos que jugaban al dominó cerca de la tele".

En La Razón, Toni Bolaño alude al "esperpento", apabullante género en Cataluña: "Artur Mas se ha salido con la suya. Ha conseguido un nuevo «éxito» político en ese camino de «victoria en victoria hasta la derrota final». Ha logrado el apoyo de la CUP para aprobar una moción que lo convierte en un líder antisistema que es incapaz de ser líder de su país. La mitad de los catalanes le rechaza y la mitad de los independentistas, también. El «éxito» de Mas ha convertido Cataluña en un país desconectado, sin espacio en el mundo y sin leyes que respetar. Ayer era un día de gloria –otro más– para el soberanismo. El Parlament votó para conseguir el todo pero se quedó en nada, en un esperpento. Cataluña sigue sin presidente, sin gobierno y sin políticas". 
LR
La portada del diario de Planeta arranca con un duro editorial en portada, en la línea general, pero la curiosidad es que el texto comienza en la portada y a un cuerpo superior.

Arcadi Espada, en El Mundo, anota en la cuenta de Rajoy y de los representantes de las instituciones su cuota en la farra: "Por segunda vez en sus cuatro años de gobierno el presidente Rajoy ha asistido, impotente, a una ceremonia contra la democracia en Cataluña. Ilegítima por ilegal, porque en una democracia no cabe esa distinción envilecedora, tan del gusto de golpistas. No es el único responsable, desde luego. Es inconcebible que el Tribunal Constitucional haya permitido, y por unanimidad, la convocatoria y ejecución del 'putsch' parlamentario. A la oposición política le será difícil sacar partido del desacierto gubernamental. Sus alternativas a la política de Rajoy sólo han consistido en una brumosa, acobardada e igualmente impotente llamada a la negociación de no se sabe qué y en qué términos. Y, desde luego, es imposible que la mitad de los ciudadanos de Cataluña queden al margen de su participación en esta grave crisis española: por su frivolidad, su falta de madurez cívica y por su irresponsabilidad casi profesionalizada. La responsabilidad del presidente desleal y sus aliados no importa. No importa en la peste la responsabilidad del virus".


Primer día de la república. Tráfico imposible de entrada a Barcelona, atascos en las rondas, tiempo primaveral y cielos despejados. Nada ha cambiado en sustancia. Papel mojado en el Parlament. Hoy se vota a Mas. La CUP dice que no. ¿Qué sacará esta vez Mas de su chistera? Como dice Rahola, una flatulencia espesa o un nuevo mojón en el proceso. Atentos al Zoo.

10 de noviembre, santoral: León Magno, Tiberio, Andrés Avelino, Justo, Aniano, Noé, Demetrio y Efrén.

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