Los Presupuestos de 2016 se han quedado obsoletos antes de entrar en vigor

Las previsiones con las que el Gobierno hizo sus cuentas son las más optimistas, de lejos, de todos los organismos internacionales de prospectiva económica

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La bancada popular aplaude a Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, el día de la aprobación de los Presupuestos de 2016.
Joaquín Romero

Cuando aún no han pasado 20 días desde que el Congreso de los Diputados aprobó definitivamente los Presupuestos Generales de 2016 y dos meses antes de que entren en vigor, las cuentas que tan precipitadamente confeccionó el Gobierno de Mariano Rajoy se han quedado anticuadas y desfasadas.

En 2012, el Gobierno del PP ya rompió la norma no escrita, pero sí respetada por todos los partidos que han gobernado, retrasando la presentación de los Presupuestos hasta la celebración de las elecciones autonómicas andaluzas para evitar que los recortes y las subidas de impuestos que incluían perjudicaran los intereses de su candidato en aquel momento, Javier Arenas.

Legislatura de cinco años

Ahora ha hecho lo contrario: elaborar las cuentas públicas de 2016, como si la legislatura fuera de cinco años, y no de cuatro. La idea era aprovechar las buenas cifras económicas para usar los Presupuestos como material de campaña electoral, pero el tiro está a punto de salirle por la culata.

Todas las previsiones de los organismos internacionales, en algunos de los cuales se basaba el propio Gobierno para hacer sus proyecciones, son mucho menos optimistas que las del Gobierno. Para empezar, la Comisión Europea ya le ha dicho que, en base a las cifras del propio Ejecutivo, España no cumplirá los objetivos de déficit ni este año ni el próximo.

9.000 millones menos

Y no lo hará por cinco décimas este año y ocho el próximo, lo que supone que el Estado deberá ingresar 8.000 millones más o gastar 8.000 millones menos. Un cálculo al que se deben sumar 1.000 millones más por el desfase de gasto de 2013 no contabilizado en su día.

Además, según la OCDE, la economía española no crecerá el 3% en 2016, como prevén los Presupuestos, sino el 2,7%, y con tendencia a la baja. El comercio mundial se desarrollará un 2%, que es un crecimiento semejante al que la economía ha registrado en las fases de crisis de los últimos decenios. Esa ralentización será especialmente acusada en la Unión Europea, donde España vende dos tercios de sus exportaciones.

The Economist ha publicado sus previsiones de crecimiento español para el año próximo, que también son menos optimistas que las del Gobierno e incluso que las de la OCDE: 2,6%. La encuesta de consenso de la conocida revista británica habla de un PIB europeo del 1,7% para 2016, cuando los Presupuestos españoles prevén un 1,9%.

Los tipos de interés subirán

Otro de los eventuales desfases de los Presupuestos es el que se refiere al coste de la deuda pública. El Gobierno prevé que los tipos de interés a corto plazo se mantendrán en el 0%, pero lo cierto es que los analistas dan por descontado que la Reserva Federal norteamericana, animada por las buenas cifras del mercado del trabajo, subirá el precio del dinero en su reunión de diciembre.

Esa decisión no sólo afectará a los mercados de acciones, sino también a los de capitales. Y obligará a todos los países, y también a la zona euro, a revisar su política monetaria. Los tipos subirán en todo el mundo.

No es de extrañar que en este contexto, y en vísperas de unas elecciones generales en las que tanto el PP como Ciudadanos prometen bajadas de impuestos, la OCDE hable de inestabilidad política en el horizonte español.