Mas/over

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Lunes, 23.11.2015 00:00

Es divertido observar cómo la lengua inglesa y la catalana llegan a esta confluencia mágica, a este instante en que el azar, el juego y la necesidad se funden en un abrazo irónico infinito. Veamos, ese hijo de Pujol que hace aspavientos y habla como un pollo en el 'hemiciclo del ridículo' o el 'parlament de la vergüenza' es alguien que ni siquiera ha pasado todas las 'pantallas' de su juego virtual, mientras jugaba con las vidas, los derechos y las libertades de todos los ciudadanos a los que 'desrepresentaba': es alguien que ha perdido porque está perdido. Es exactamente un 'masover', es decir, una "persona que és estadanta y té cura d'un mas propietat d'altri" (estadanta: "persona que ocupa un habitatge, amb títol jurídic o sense").

Mas es exactamente un 'masover', es decir, una "persona que és estadanta y té cura d'un mas propietat d'altri"

Está claro que el 'mas', ("casa situada fora poblat"), como no podía ser de otra manera, es propiedad de los que están fuera de las reglas, normas y convenciones democráticas, de los que quieren instaurar 'leyes totalitarias', propias de 'bárbaros adanistas' disfrazados de justicieros poéticos o filósofos del bien común, cuando lo único que demuestran día a día es estar a caballo entre el patetismo posmoderno y la violencia organizada, la casta elitista y la decadencia pseudo-anarquista, la mediocridad intelectual y la vulgaridad social.

Los que, de momento, cumplen una promesa ("no investiremos a Mas") para que olvidemos el incumplimiento de otra que era su propia condición de (im)posibilidad ("no hay mayoría social, no hay proceso secesionista"). Los de la "escuela del resentimiento" y la "moral del esclavo" que van aparentando y vendiendo una "alegre y vigorosa rebeldía" y una "insobornable independencia de espíritu", o lo que es lo mismo, los que hablan de una nueva política que no es más que una nueva forma de hacer vieja 'anti-política', miserables aprendices de alta traición y tiranía de la minoría que serán relegados al olvido o a la anécdota una vez superemos este episodio inenarrable.

Y digo minoría porque no hay dos mitades: por un lado, hay un tercio nacionalista (48% del sí en una participación del 77% es un 36% del 'pueblo catalán') fanatizado y preparado para el último asalto a la democracia, y, por otro, somos dos tercios que asistimos atónitos o indignados a esta épica irrisoria, a esta banalización del principio de legalidad y de la democracia representativa.

Por ahora, y después de escuchar algunas de sus pueriles metáforas náuticas, al único capitán que me recuerda es al del pobre desgraciado del 'Costa Concordia'

Esta coincidencia místico-lingüística que nos ha deparado el destino histórico evidencia que Mas es un 'okupa' en la Generalitat, un caso de estudio clínico, un golpista de libro, un animal pre-político... que busca perpetuarse en el poder para seguir destruyendo su -y despreciando al- Poder, hasta que le llegue su hora, su salvación, su redención, porque tendría más libertad de movimiento y de conciencia en una cárcel que en este -posible- parlamento.

Le puede ir bien, quizás escriba un libro de auto-ayuda, lea algo de simbolismo francés, invente un nuevo sistema electoral que supere al señor D'Hondt o devenga un experto matemático en reglas de 3(%)... qui lo sa, los caminos del señor son inescrutables. Por ahora, y después de escuchar algunas de sus pueriles metáforas náuticas, al único capitán que me recuerda es al del pobre desgraciado del 'Costa Concordia'... pues el juego ha terminado, vayamos a nuevas elecciones, a otro candidato de 'Junts pel If' o a una investidura in extremis.

Sin embargo, en este punto es aún más graciosa e ingeniosa la lengua española, pues Artur Mas no es, ni más ni menos que un 'presidente en funciones', esto es, un presidente que o bien está en muchas "obras teatrales o filmes proyectados" o bien está en varias "fiestas mayores de los pueblos o festejos particulares de ellas".

Y a uno le gustaría que volviera a aparecer el defraudador mayor del reino a las puertas del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña realizando el símbolo ese de los cuatro dedos, que digo yo que querrá hacer alusión no a la bandera cuatribarrada, sino a los cuatro principales delitos que se le pueden imputar o se le han imputado ya por protagonizar insignificantes manifestaciones callejeras, que, oh, milagro, también tienen su correspondiente juego metafórico: el índice para el de sedición, el corazón para el de prevaricación, el anular para el de desobediencia y el meñique para el de malversación... ¡pobre pulgar, que se ha quedado sin el de usurpación!

¿Tendrá dedos suficientes Mas para contar delitos? ¿Usarán los alcaldes los bastones de mando para hacer la caminata Queralbs-Núria con Ferrussola de guía espiritual o seguirán pervirtiendo la independencia judicial?

¿A qué esperamos pues, para recuperar competencias, y no dejarlas en manos de incompetentes y criminales? ¿No será todo este proceso un monstruoso resultado causado por la transferencia y el traspaso total y absoluto de la competencia de educación al nacionalismo, sin posibilidad de equilibrio, clarificación o corresponsabilidad competencial entre el Estado y las Comunidades? ¿No son estos los hijos políticos, morales e intelectuales del pujolismo que negocian lo innegociable por llegar al poder y perpetuarse en él?

¿Tendrá dedos suficientes Mas para contar delitos? ¿Usarán los alcaldes los bastones de mando para hacer la caminata Queralbs-Núria con Ferrussola de guía espiritual o seguirán pervirtiendo la independencia judicial? ¿Volverá Forcadell a trabajar en Radio Televisión Española durante la próxima Transición española... y Baños a escribir más libros de economía sin ser economista?

En fin, la democracia en Cataluña se ha rebajado a 'bono basura' y la libertad está en el Hades: ¡Bon cop en fals!

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¿Quién es... Víctor Hugo?
Víctor Hugo

Licenciado en Filosofía y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Máster en Filosofía Contemporánea (UAB) y Doctorando en Filosofía con una tesis sobre Eugenio Trías (UAM).

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