Pastas Gallo, de la familia Espona, retorna a los beneficios con un 2% más de ventas

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Grupo Pastas Gallo lidera el mercado nacional de la pasta desde hace varias décadas gracias a la robustez de su marca. En los últimos tiempos ha perdido terreno, por el empuje de las enseñas blancas o de distribuidor, acelerado por la crisis. Pero Gallo todavía mantiene una cuota de mercado del 27% en volumen, que sube al 35% en valor por el mayor precio de sus productos.

El entramado empresarial de Grupo Gallo consta de tres compañías principales. La cabecera es Productos Alimenticios Gallo. En el último ejercicio movió un volumen de negocio de 104 millones, con unos beneficios de 818.000 euros y unos fondos propios de 64 millones.

Dentro del grupo, esa compañía tiene encomendada la fabricación. Cede toda la producción a Comercial Gallo, que se encarga del negocio mayorista. Ésta facturó 180 millones de euros, con alza de casi el 2%. Sus cuentas volvieron a la senda de los beneficios y se saldaron con un superávit de 2,5 millones. De esta forma, la entidad deja atrás dos años de números rojos, en los que acumuló una pérdida conjunta de 3,3 millones.

El organigrama se completa con Productos Alimenticios Frescos, elaboradora de platos preparados. Su facturación se cifró en 13,3 millones, con baja de medio millón. Las cuentas de esta empresa arrojan pérdidas continuas desde que se constituyó en 2002. Las del último año se elevaron a 568.000 euros.

La plantilla conjunta de las tres compañías consta de 355 personas. El año que viene, Grupo Gallo celebra el 70 aniversario de su fundación, acaecida en 1946, a raíz de la adquisición por José Espona de una fábrica de harinas en Rubí. Gallo tiene dos fábricas situadas en Granollers y El Carpio (Córdoba). Pedro Antonio Espona Massana, hijo del fundador, desempeña la presidencia.