Suárez, más antisistema que Baños

El CDS, un modelo en la comunicación política para la CUP

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Adhesivos de CDS versus panfletos CUP.
Sergio Fidalgo
Sábado, 14.11.2015 00:00
Hubo un tiempo en este país, y cuando decimos país nos referimos a la NACCE (Nación Aún Conocida como España), en el que los antisistema no llevaban camisetas pidiendo la santificación de Ovidi Montllor o trajes de intelectual de la Europa entreguerras. Como la CUP, pedían una ruptura, y que el Gobierno volviera al pueblo, pero con otras formas y con un talante muy diferente.

En la época dorada del felipismo, en la que Manuel ‘la calle es mía’ Fraga intentaba crear la mayoría natural con el mismo buen resultado que mis intentos de ligarme a Katy Perry, hubo un partido que declaró la guerra a los bancos, que amenazaba con dar un “susto” al sistema y que exigía el fin de las mayorías absolutas para devolver el protagonismo a la gente. No, no nos referimos a ninguna Pre-CUP liderada por el tío abuelo de David Fernández.

Suárez, el radical

No era un líder revolucionario pre-chavista o post-sandinista el que se jactaba de sus problemas con los entonces siete grandes bancos españoles, ni el que pedía “asustar” a lo más granado del establishment patrio. Era el gran reivindicado hoy en día por Albert Rivera and Friends: Adolfo Suárez, que pasó de secretario general del Movimiento Nacional (no confundir con el Moviment Nacional de Junts pel Sí), a azote del capitalismo patrio.

Lo de primer presidente del Gobierno de la democracia queda como anécdota ante el Adolfo Suárez, que deseoso de desquitarse de su caída como inquilino de la Moncloa por la conjunción en contra suya de poderes fácticos y no tan fácticos, decidió resucitar denunciando los excesos de la banca. La CUP, Podemos y otros soviets locales hablan día sí y día también de los excesos del Ibex 35 y el CDS denunciaba como le marginaba el capitalismo castizo (capitalismo Cibeles para los ex nacionalistas moderados).

Lecciones de la historia

El Centro Democrático y Social de Suárez fue un interesante experimento que dejó como gran legado uno de los mejores jingles electorales que ha parido la creatividad política de la NACCE y una generación de dirigentes políticos que cambiaron el radicalismo democrático del duque Adolfo por ulteriores puestos en destinos tan poco revolucionarios como el Partido Popular de José María Aznar o la Convergència Democràtica de Jordi Pujol.

Tuvo su mejor momento tras las elecciones generales de 1986, en las que consiguió cerca de 1,9 millones de votos (el 9,2%) y 19 escaños. Pero el partido acabó mal tras diversos pactos autonómicos y locales a finales de esa década con el PP, que tuvo como joya de la corona la asunción de la alcaldía de Madrid por parte del centrista Agustín Rodríguez Sahagún.

Los antisistema del CDS acabaron de la mano y engullidos por el centro-derecha mesetario. Como la historia se repite, la primera vez como tragedia, y la segunda como farsa, ahora toca que tras el previsible apoyo post 20-D del radicalismo camisetil-peluqueril de la CUP a Artur ‘calzoncillos bajados’ Mas veamos en unos (pocos) años a David Fernández con raya diplomática en el Círculo Ecuestre y a Anna Gabriel asistiendo a los desfiles de Mango. Integrados por el centro-derecha montserratino-barretinista en la Cataluña eterna: la que ha de ser católica y de orden, o no será.