¿Y la mantequilla?

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Domingo, 13.03.2016 00:00

El flamante consejero de Salud del Gobierno catalán, el señor Comín, hace buena aquella máxima según la cual la defensa de un país es demasiado importante como para dejarla en manos de los militares. Quien dice la defensa, dice la sanidad. El señor Comín ha sido, y es, muchas cosas, incluso pianista, hijo de su señor padre y tertuliano en la caverna de Jordi Basté en RAC 1, la radio del consuegro del carnicero de Logroño. Aunque de la materia propia de su cargo no tiene ni zarrapastrosa idea. Lo cual, bien mirado, tampoco tiene ninguna importancia. El mismísimo Lluís Companys fue nada menos que ministro de Marina en un gobierno de la República Española. La gran Marisol ya cantaba que la vida es una tómbola, y en las tómbolas igual toca un pito que una pelota, una consejería de Salud o un jamón.

Para justificar su nombramiento el señor Comín ha alegado, en defensa propia, que con el mismo se pretendía conseguir un mayor "perfil político" del cargo. De esta forma cuando uno menos sepa de lo que se lleva entre manos, mucho mejor, más 'político' se es

Para justificar su nombramiento el señor Comín ha alegado, en defensa propia, que con el mismo se pretendía conseguir un mayor "perfil político" del cargo. Es una concepción elevada, yo diría que hasta ejemplar, de la política. De esta forma cuando uno menos sepa de lo que se lleva entre manos, mucho mejor, más 'político' se es. La ignorancia no es óbice ni obstáculo alguno. El oído musical se tiene o no se tiene. Y en este gobierno catalán muchos tocan de oído, sin saber leer ni siquiera la partitura.

Hasta aquí pues ninguna sorpresa. No contento con ello al señor Comín le ha cogido la perniciosa manía de pensar por su cuenta y marcar 'perfil político', paquete ideológico. Entonces ha tenido la bendita ocurrencia de proclamar, en sede parlamentaria, que para acabar con las listas de espera en la sanidad pública, del que otrora fuera "modelo sanitario catalán" --los catalanes tenemos un modelo para casi todo, ya sea de sanidad, de escuela, de comercio, etc.--, deberemos esperar a la independencia de Cataluña. Dios mediante ya no habrán ni listas de espera, ni desahucios, ni violencia de género, ni corrupción... y comeremos perdices. Es decir que el señor Comín nos augura que se cumplirá el verdadero sueño catalán de atar a los perros con longanizas.

El grandísimo periodista Eugenio Xammar, cuando era corresponsal en Berlín, durante los años treinta del siglo pasado, publicó una crónica en que se hacía eco a su vez del artículo del director de un periódico alemán. Por lo visto, a Xammar le gustaba la mantequilla, pero ésta se había convertido en un bien escaso. La explicación de lo sucedido, para el director del Deutsche Allgemeine Zeitung, que así se llamaba la publicación, era sencilla: "Si no estuviéramos empeñados en hacer algo grande, tendríamos mantequilla en cantidad suficiente". Al señor Comín tampoco le preocupa la mantequilla, está para hacer algo grande y no vulgares operaciones de cataratas.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero.
Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.
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