Kant y los charnegos

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Domingo, 20.03.2016 00:00

El señor Rufián tuvo una intervención mefistofélica en la tribuna de oradores de las Cortes, con motivo de la no-cosa esa de Pedro Sánchez. Su Señoría se gusta, y nosotros que lo celebramos, cuando habla no habla: se cita. Para caldear el ambiente se definió como "soy aquello que ustedes llaman un charnego" y añadió el epíteto de "independentista".

Los tendidos de la Carrera de San Jerónimo se vinieron abajo ante semejante ocurrencia que no solo no puede ser, sino que además es imposible. Al espadachín Pérez Reverte le faltó tiempo para liarse a mamporro limpio en Twitter, que es el medio natural en donde habitan esas criaturas, por aquello de que el hambre siempre se junta con las ganas de comer, para defender la España esa de los Tercios de Flandes de semejante afrenta.

¿A qué Rufián nos quedamos? ¿Cuál es el verdadero? ¿Un charnego de mentirijillas como aquel Pijoaparte de las 'Últimas tardes con Teresa' del ínclito Juan Marsé?

A mí la escenita parlamentaria me recordó a Kant cuando explicaba a la concurrencia que "la manzana que ustedes están viendo no es la manzana que ustedes están viendo, sino la manzana que ustedes creen estar viendo". Con el señor Rufián ocurre lo mismo. El Rufián que vemos no es Rufián, sino el Rufián "al que ustedes llaman...". Ese desdoblamiento de personalidad, del auténtico refiriéndose al otro Rufián, el falso Rufián, fue el clímax de la puesta en escena.

No acabó aquí la función sino que deleitó al respetable con la conocida copla "De España vengo y a España voy" dedicada a la memoria de sus ancestros, quienes emigraron desde su Andalucía natal a Cataluña. Unos héroes en sentido mitológico del término, mezcla de dioses con personas humanas, y así, mostrándonos las palmas de las manos, nos explicó que con ellas construyeron su casa de la nada porque allá, se refiere a Cataluña, solo había barro. Estas cosas antes salían en Hollywood, en tecnicolor y con Charlton Heston. El dramón era como para mojar pan. ¡Hay que ver lo malos que éramos los catalanes, antes de volvernos independentistas de toda la vida, que ni les dimos un mal ladrillo a los abuelos del señor Rufián!

¿A qué Rufián nos quedamos? ¿Cuál es el verdadero? ¿Un charnego de mentirijillas como aquel Pijoaparte de las Últimas tardes con Teresa del ínclito Juan Marsé? ¿Un charnego como el presidente Montilla a quien Marta Ferrusola no le perdonó nunca llamarse José ni hablar tan mal en catalán? ¿Un charnego agradecido como Vázquez Montalbán quien defendió la honradez de Pujol por lo de Banca Catalana, a quien ahora le votan la independencia post mortem sus allegados y al que ERC repudió por escribir sólo en español? ¿Acaso un 'Tío Tom', el buen charnego, Paco Candel que hizo tan buenas migas con Pujol? ¿Quizás el charnego desagradecido, como alguna vez me han llamado en Cataluña? ¿O acaso será Rufián el futuro Obama catalán?

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero.
Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.