Refugiado sirio como animal de compañía

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Domingo, 27.03.2016 00:00

Los políticos se pelean por ellos como dos compradoras estirando por las mangas de un mismo jersey, el primer día de las rebajas. Los charlatanes anuncian en la esquina mediática la llegada de nueva mercancía. Hoy hay tragedia fresca y advierten que las imágenes pueden herir la sensibilidad de los espectadores, mientras se relamen de gusto pensando en el share, en la audiencia. ¡Cataluña quiere 'sus' refugiados!

Hoy hay tragedia fresca y advierten que las imágenes pueden herir la sensibilidad de los espectadores, mientras se relamen de gusto pensando en el share, en la audiencia. ¡Cataluña quiere 'sus' refugiados!

La foto, mientras tanto, es trending topic mundial. Aylán yace boca abajo mientras las olas prosiguen con su vaivén incesante. Está pasando, porque lo estamos viendo. Una realidad virtual. El presidente del Gobierno español, señor Rajoy, sentencia: "Los europeos nos jugamos nuestro crédito si no somos capaces de evitar estas dramáticas situaciones. Ya no valen las palabras, hay que actuar". Pero ¿quién le compraría un coche de segunda mano?

¡Barcelona quiere 'sus' refugiados. Faltaría más! La señora Colau remasteriza a la gran Lola Flores, afirma sin tapujos que "son personas humanas". Los quiere colocar en el Fórum, como punto de encuentro, todo un símbolo de la ciudad. La Generalitat en la Casa Bloc, el sueño de Macià. La señora Merkel --la madrastra de Europa-- hizo llorar a la pobre niña cuando le dijo que "tú eres una chica muy simpática, pero si les dijéramos a todos que pueden venir... no podemos hacerlo; algunos van a tener que volver a su país".

Después de las lágrimas vinieron las bienvenidas multitudinarias en las estaciones, los dedos en uve de los recién llegados, el reparto del comida de los voluntarios... Él continua allí, entre las páginas de los colorines dominicales de los periódicos con la cara apoyada sobre la arena de la playa, al lado de recetas imposibles de cocinar y modelos escuálidas con poca ropa, con su pantalón azul corto mostrando las piernas, al lado de anuncios de cremas rejuvenecedoras y bebidas alcohólicas de colores sugerentes, yace con su jersey morado. Mientras ellos se ahogaban, malvivían en campamentos a la intemperie en pleno invierno, atravesaban alambradas de espinos, ríos caudalosos, nubes de gases tóxicos, para acabar confinados en Turquía, el patio trasero de Europa. Un lugar seguro.

No era como antes, cuando Artur Mas afirmaba que "se ha de decir en voz alta y sin miedo: en Cataluña no cabe todo el mundo"

Los radio-telepredicadores clamaban desde el alba hasta la madrugada por esa vergüenza. No era como antes, cuando Artur Mas afirmaba que "se ha de decir en voz alta y sin miedo: en Cataluña no cabe todo el mundo; yo esta situación la explico, no pido mano dura, sino menos hipocresía".

Ahora es diferente. Todos queremos nuestros refugiados cual osito de peluche. Los contertulios se rasgan las vestiduras, los analistas conspicuos tiran de la geopolítica. Ya no vale, por lo visto, aquello de doña Marta Ferrusola de que "el problema es que las ayudas sólo sirven para los inmigrantes que acaban de llegar". Ella decía, según Artur Mas, lo que muchos pensaban y todos callábamos. Ahora no, ahora son los catalanes de 1939 camino del exilio. Porque ahora contra España y contra el PP vale todo, incluso aquello que no vale nada.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero.
Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.