Las guerras en la ANC

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Viernes, 29.04.2016 00:00

Alguna gente de la 'revolución de las sonrisas' parece no reír tanto cuando ven sus ingresos disminuir. Según parece, sus intenciones tan transversales y tan dinámicas se convierten en miedos cuando cualquier atisbo de democracia irrumpe por su ventana. En la ANC fue clara, hace algunos meses, la maniobra de Convergència, o como Dios quiera que se llamen, para colocar un personaje de los suyos. Ese típico catalán chupa pasillos que nadie sabe qué ha hecho en la vida pero que siempre ha estado colocado en el lado cálido de la política. Obviamente, abriendo la mano para cobrar dinero público: el 'Sànchez'.

Ahora nadie lo duda, el invento no ha funcionado. Un inútil es inútil aquí o hasta en la ANC

Pero, según parece, el 'Sànchez' no ha acabado de cuajar en el patio de la ANC. Recordemos que fue aupado a la dirección de la asociación independentista pese a haber quedado cuarto en las votaciones de sus miembros. Suponemos un mimetismo de algunas formaciones políticas, perdón o transversales, de elegir a los cuartos como primeros, y a los primeros darles una patada con billete aéreo gratis para viajar. Dicen las malas lenguas --en el caso de la ANC, claramente, todas-- que es todo un invento, reiteramos, de Convergència.

Ahora nadie lo duda, el invento no ha funcionado. Un inútil es inútil aquí o hasta en la ANC. Como decimos algunos, siempre es más recomendable tenerlos escondidos en una posición oscura. Casi hasta en una habitación para que ni molesten ni se hagan daño. Porque en la vida, aunque sea la ANC, hay que aparentar hacer algo. Y, claro, personajes chupa pasillos como Sánchez no saben más que cumplir ordenes. Organizar fiestas, o cualquier merienda un domingo de septiembre masiva, no entran en su agenda.

Eliminado el personaje oscuro y aburrido, ¿quién nos queda en está Cataluña para cumplir las soflamas de la ANC? Olvidemos a Forcadell ya colocada. Entonces... ¿alguien con experiencia 'cumba', pandereta, borrachera nocturna o farras interminables? Veo, estimados lectores, que han pensado como yo: Antonio Baños. Efectivamente, está en todas las quinielas. Sí, sí, sí, aquel que dejaba la política porque se había hartado. Aquel que no iba a entrevistas de radio porque se había dormido. Aquel que sus amigas explican que ponía las calles en la plaza Universidad de Barcelona contando estrellas al amanecer. Aquel, en definitiva, que conducía una 'fregoneta' de las CUP en la inmensidad del desierto de Cataluña.

La guerra de la ANC no es por sus ideas sino simplemente por ver qué partido político la dirige

Según cuentan, pues, ya tenemos nueva ocupación para Baños. Eso sí, con el apoyo de la escritora de manuales informáticos americana Liz Castro --no me suena para premio Nobel, pero sí, curiosamente, tiene unos cuantos premios de literatura en Cataluña--. También sumen a esta iniciativa alguno más que considera que la ANC se está comportando de una manera --podríamos decir-- 'tibia' con el proceso. Porque, para quien lo dude, en algunos cenáculos la ANC es 'la voz del pueblo'. Si esos apenas 4.000 votantes de la asociación tienen el destino de Cataluña en sus manos...

Curiosamente, son los mismos que hace unos meses agachaban la cabeza ante la irrupción de Sánchez por encima de Castro, la más votada. Sí, esos mismos que dicen defender Cataluña y son incapaces de defender su organización de un ataque a tumba abierta de un partido político podrido de corrupción. Pero, aún más. Esos que proclaman la independencia de la política de la ANC quieren a un candidato de un partido político, en este caso la CUP, como su nuevo líder. En definitiva, la guerra de la ANC no es por sus ideas sino simplemente por ver qué partido político la dirige. ¡Y eso que eran transversales y apolíticos! Vamos, otra mentira del procés, y ya van...

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.