Los 178 catalanes de las Termópilas

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Miércoles, 13.04.2016 00:00

En la Cataluña épica estamos faltos de personal. Los datos de los declarantes a la Hacienda catalana se ha quedado en un número, dígamos, peor que ridículo: 178 contribuyentes. Cifra incluso inferior a los famosos 300 espartanos de Leónidas en aquel paso de las Termópilas. Recuerden, aquel lugar mítico surgido de los cómics de Frank Miller, aunque recordado, por la mayoría, por la película del mismo nombre '300'.

Parece claro que ni Mas, ni ninguno de sus seguidores parlamentarios de Junts pel Sí o las CUP, habrá sido uno de los 178 catalanes de nuestras particulares Termópilas

Allí tenían al actor Gerard Butler como cachas mayor, aquí desconocemos si Artur Mas, ese actor mediocre con idiomas, se enfundará espada y armatoste para defender su causa. En todo caso, parece claro que ni él, ni ninguno de sus seguidores parlamentarios de Junts pel Sí o las CUP, habrá sido uno de los 178 catalanes de nuestras particulares Termópilas. Claro, aquí, el Dios enemigo no es el Rey Jerjes, incluso ni Mariano Rajoy --en plan 'bella durmiente'--, sino alguien mas malvado, el ministro Montoro. Ya ven, sin elefantes, sin arqueros, sin guerreros, él solito ha desarmado a los "millones de catalanes" que pedían libertad en las calles. Todo en minutos, simplemente con potenciales multas.

Porque nunca olvidemos las cosas son como son. Los catalanes tenemos mil virtudes. Pero la vena heroica la tenemos más en la palabra, incluso en la mítica, tipo Sant Jordi, que en las acciones diarias de la vida. Una cosa es salir por cientos de miles a la calle a gritar una tarde cualquiera, pero otra es ser consecuente con nuestros gritos. Y en ese campo, los 178 son unos héroes. El resto, ¿cientos de miles?, una panda de cobardes. Cómo no, empezando por todos aquellos que viven del sistema y viven bien. Parlamentarios independentistas, comunicadores, lanzaproclamas fascistas, quemadoras de constituciones, vividores del Koiné, y el santo coño de la Bernarda. Porque tantos héroe de palabra, pero solo 178 en hechos.

Y esos 178 son valientes. Personas cuyos nombres difícilmente sabremos. La función de la protección de datos, desconocida en la ANC, es meridianamente clara. Quizás no compartamos su filosofía. Tampoco su idea de país. Menos, incluso, su forma de hacer las cosas. Pero sí podemos decir una cosa a su favor: son coherentes. Y, al final, la inteligencia en tiempos de crisis se refugia, con igual fuerza, en la coherencia y, por qué no, en la creencia. Por suerte, esto es una democracia y aquí no acabaran atravesados por las flechas de Jerjes. En todo caso, su mal menor, ser multados por la Administración.

Una cosa es salir por cientos de miles a la calle a gritar una tarde cualquiera, pero otra es ser consecuente con nuestros gritos. Y en ese campo, los 178 son unos héroes

Seguramente, los otros, esos cobardes de la palabra fácil, parlamentarios, personajes oscuros al son de la subvención, patriotas de bocadillo dominguero, serán capaces de montar una campaña para sufragar las multas de los héroes. Hasta tienen la palangana, y los palanganeros, de TV3 a su disposición. Ya saben, gente de palabra fácil con compromiso escaso. Poner la mano para cobrar, pero nunca pagar por sus compromisos. Son esos individuos que han llevado a Cataluña al desastre. Seguramente, ni uno sólo de ellos estará en la lista de los 178. Su compromiso no es con el país, es simplemente con su bolsillo. Son mercenarios del dinero que usan la palabra Cataluña para lucrarse con el dinero de todos.

Faltos, además, de inteligencia. Cualquier patriota comprometido de la lista de los 178 sería llevado al altar por la panda de cobardes mediáticos subvencionados del país. Claro, cualquier patriota que fuera de los suyos. Supongo que nadie duda que, si esos 178 son desconocidos, como fueron los cerca de 400 anteriores, es simplemente porque nuestros amigos del dinero público fácil no pueden mezclarse con gente normal. Al final, como hemos dicho, unas cuantas veces lo de esos catalanes no es recuperar el 1714, sino volver a vivir en una sociedad de clases como la de 1714. Ellos, los privilegiados; el resto, los sometidos. ¿Y las Termópilas? Fijo, inventan alguna historia para sus 178 héroes.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.