España es un gulag

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Domingo, 15.05.2016 00:00

Cualquier ciudadano de Cataluña puede llegar a semejante conclusión. Tan solo hace falta ver y escuchar a los radiotelepredicadores habituales, su cohorte de contertulianos y leer a los analistas a juego, van en modo odio.

El Estado español, un simple eufemismo para no mencionar a España, porque de lo que no se habla es porque no existe, es un término franquista usado ex profeso. España es sinónimo de dictadura. En un simple 'cortar y pegar', ese Estado español era para un miembro del anterior Gobierno catalán como un régimen comunista del telón de acero: "Cuando me dicen que es un Estado democrático yo les digo que también la RDA se llamaba democrática".

Mientras que para una columnista de campanillas resulta sorprendente que en el Estado español "el fascismo tuviera tanta cabida en la sociedad, con manifestaciones con esvásticas al aire". En cualquier caso, resulta evidente "el totalitarismo del Estado español". Entre Stalin y Hitler, por decir algo.

España es sinónimo de dictadura. En un simple 'cortar y pegar', ese Estado español era para un miembro del anterior Gobierno catalán como un régimen comunista del telón de acero

Suma y sigue. Un lugar en donde hay una "falta de separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial", donde nadie quería vivir, "un Estado cuyas reglas de juego permiten una intromisión intolerable del ejecutivo sobre el judicial", en el cual "ninguna persona debería ser perseguida por defender sus ideas de forma democrática" y en donde se producen, por lo visto, "la obsesión, el abuso y la desproporcionalidad de las actuaciones [judiciales]". Por todo ello, sus habitantes son "maltratados por los poderes del Estado", cuya "única estrategia es dar miedo a sus ciudadanos".

Todo porque, tras cuarenta años de la muerte de Franco, hay "otras democracias más asentadas" y aún "hay poca costumbre democrática". Así que sufre "tics y reflejos predemocráticos" y "unos índices lamentables en valores democráticos". La conclusión es "la pobre calidad democrática del Estado", "una democracia que algunas veces se califica de justita", cuando no se trataría de "una democracia herida, manoseada, violada". Estaríamos ya, pues, al nivel de la Rusia de Putin o la Venezuela de Maduro.

Hay un "alto grado de descomposición del Estado" y "un ridículo del Estado" que "la aleja de la modernidad y la expulsa de la tolerancia" con "prepotencia" y "miopía política", que tiene "aversión a la democracia", que "discrimina" y que es "deficiente, clientelar, excluyente y autoritario". Un Estado "con principios absolutistas, francamente ineficaz, jerárquico, centralista".

Es absolutamente lógico que el actual presidente de la Generalitat, el Muy Honorable señor Puigdemont, quiera ser de mayorcito como el primer ministro de Kosovo, un Estado, sin duda alguna, ejemplar, por tantos motivos, y no como la birria esa de España.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero.
Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.