CUP: son unos hijos de papá

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Viernes, 3.06.2016 00:00

Imaginen por un momento un lugar idílico. Ojos cerrados escuchando una presentación oral de un grupo de diez amigos. Es importante eliminar el sentido visual porque aquí la apariencia no importa tanto como el mensaje largado. En lenguaje común, por una vez interesa más la historia intrínseca de esas personas que su imagen trasmitida por postureo y menudeo. Como primer dato, a pesar de la diversidad generacional, todos ellos, los diez, son licenciados. Incluso un buen número con másters. No en universidades cualquiera, digamos incluso en la lejana Canadá.

¿No les cuadra más esas definiciones con los cachorros del PP o Convergència? Quizás con los ojos ya abiertos solo les diferencia la forma de vestir

Todos con una buena cantidad de dinero en el banco. Una media, entre los diez, superior a 40.000 euros per cápita. Incluso algunos por encima de los 100.000 euros. Como saben, para la Unión Europea esa cantidad es el máximo garantizado. O sea que alguno perdería dinero en caso de un hipotético corralito. Por cierto, una cantidad quizás menor en ciertos países septentrionales de la Unión, pero ciertamente no al alcance de todos en la zona más meridional del continente europeo.

Sus profesiones, variadas. Hay licenciados en derecho, matemáticas, física, historia, geografía, magisterio, sociología e incluso ciencias ambientales. Una variedad formativa transversal. Curiosamente, como hemos indicado, todos son licenciados. En un lugar como Cataluña, donde sólo el 20% de sus ciudadanos ha acabado una carrera, tenemos la fortuna de disponer de un grupo político con el 100% licenciados. Algo poco transversal en la realidad catalana. El dato confirma aquella máxima tan monárquica, en muchos casos, donde ser licenciado es simplemente garantía de un título firmado por el Rey en una pared.

Como sé que han leído el título de la columna, saben perfectamente sobre qué formación estamos hablando: la CUP. Los diez son sus diputados en el Parlament, 6 mujeres y 4 hombres. Aunque paren un momento la lectura, cierren bien los ojos y recuerden mentalmente los tres anteriores párrafos. ¿Hablamos de la CUP o de CDC o PP? ¿No les cuadra más esas definiciones con los cachorros del PP o Convergència? Quizás con los ojos ya abiertos solo les diferencia la forma de vestir. El resto tiene un mismo origen en común. Gente que ha podido estudiar una o incluso dos carreras, sin preocuparse de ejercerlas. Que han podido viajar. Que se han permitido vivir años, y paños, incluso en comunas mientras sus cuentas bancarias no sufrían ningún problema. Viven en un mundo aparte. Por cierto, ¿sabrán qué es un descubierto bancario?

Son profesionales de pedir a papá. Un viaje, unos estudios, un trabajo. Hasta se quejan de tener una herencia, con lo fácil que hubiera sido renunciar, señor Salellas. Su máximo esfuerzo, sonreír en la foto en la ficha del Parlament de Cataluña. Todos con una sonrisa cuidada de buen dentista. Tan contentos de estar allí como de haberse conocido entre ellos. ¿Alguno duda de que su vida fácil no tendría sentido si no hubieran luchado por ser rebeldes? Son hijos herederos de fincas y propiedades. Un sacrificio de sus antepasados explicado como su problema social. Para ellos, los ricos no heredan sino que trabajan para ganar el dinero. Explicación curiosa, cuanto menos.

Hasta de las herencias se han quejado. Con lo fácil que hubiera sido renunciar a ellas. No olvidemos que gracias a votos como los suyos, también otros hijos de papá, heredar es más caro en esta tierra nuestra que en otros lugares

Hasta de las herencias se han quejado. Con lo fácil que hubiera sido renunciar a ellas. No olvidemos que gracias a votos como los suyos, también otros hijos de papá, heredar es más caro en esta tierra nuestra que en otros lugares. Pero, como ellos tenían sustento, tanto les da. Total, han vivido aparte de la sociedad, no por necesidad, sino como una forma de hacerse visibles. Han sido okupas, brigadistas, o cualquier palabra alejada del compromiso más local. Siempre es más cool ayudar a la comunidad en Centroamérica que en el barrio de La Mina. Confirma que han demostrado quererse más por su vestimenta informal que por su procedencia social.

Pero, al final, no engañan. Son aquellos hijos de papá que han tenido una vida fácil. Quien conoce el Bajo Arán sabe del apellido Boya. Lo mismo pasa en Girona con el Salellas, y lo mismo en otros lugares de Cataluña. Ya lo comentó en aquella reunión violenta en el Palau de la Generalitat algún líder de Junts pel Sí a los entonces representantes de la CUP: "Os hemos pagado llegar hasta aquí por ser hijos de quienes sois. Ahora, a cumplir". Al final, chicos de buena familia, acataron. Siempre dedicados a los estudios, con una trayectoria aburrida, debían poner algo de diversión a su existencia. "Qué chuli, nos hacemos revolucionarios, pero, papá, la herencia para mí". Ya ven, a unos les da por trabajar; a otros por okuparse.

Definitivamente, son gente aburrida de la vida, pero nunca de la Visa. Y es que ser hijo de papá tiene esa virtud que algunos nos cuesta entender. Algo tan básico como saber que siempre tendrán el plato en la mesa hagan lo que hagan. Con los ojos cerrados es fácil distinguirlos; con los ojos abiertos se hace más complicado. Aparentar es algo tan patrio que sorprende que siga sirviendo como plataforma del engaño. Pero eso sí, de tontos ni un pelo. Ya ven, hasta la diputada Gabriela Serra, bregada en la lucha de las brigadas internacionalistas, reconoce su inversión en Bonos del Estado... pero, claro, del Estado Español. Curiosa inversión patria de alguien que quiere romper ese país.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.
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