De Alfonso, director Antifraude

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Viernes, 24.06.2016 00:32

Aunque a algunos les pueda sorprender, Daniel de Alfonso es el director de la Oficina Antifraude. No es el director de una oficina bancaria, ni un simple director general. Es el director de un lugar donde cae toda la mierda de la vida de un político. A él le llegan informaciones, sobres, fotos y cualquier cosa que puede complicar la vida de un político supuestamente corrupto.

En un tema como el 'procés' parece que algunos pueden hacer listas, espiar y manipular. Otros, dicho finamente, solo deben postrarse con el culo al aire para recibir de todo menos ilusión

Un político honrado, que los hay, no debe dudar de la importancia de un cargo como el designado. Qué tiempos aquellos donde la mayoría del Parlamento catalán, una mayoría formada por CiU, PSC y PP, votaba a favor del magistrado. El candidato fue propuesto por Artur Mas. Aunque ahora diga que no lo conocía, lo que cuanto menos suena extraño. Por cierto, una mayoría parlamentaria ahora algo inviable. No tanto por la amalgama de partidos sino, simplemente, por el porcentaje de diputados que representaban.

A veces pienso que la gente, no hablo de algunos partidos dispuestos a manipular hasta el nombre de su madre, son incapaces de entender que significa hablar de la lucha antifraude de los partidos. Ciertamente, hablar sobre mierda implica conversaciones de mierda. Pero con unos, llámele ministro, como con otros, llámeles consellers. Y en un tema como el procés parece que algunos pueden hacer listas, espiar y manipular. Otros, dicho finamente, solo deben postrarse con el culo al aire para recibir de todo menos ilusión.

Quizás en Cataluña hace tiempo que algunos hemos quitado las mascaras ante tal desfachatez. Otros siguen cegados pensando en conspiraciones pseudofranquistas. No conviene olvidar que gente como los Rahola --recordemos los eventos sociales en la época de la dictadura en la hemeroteca de La Vanguardia de sus farras en Costa Brava--, los Pujol --con hijos en escuela alemana a principios de los 40-- u otros apellidos magnánimos de la causa catalana. Todos ellos hacían sus grandes fiestas y dineros mientras medio país, Cataluña incluida, se moría de hambre. Decenas de años después, los mismos tienen la osadía de comparar hablar sobre presuntos delincuentes con una conspiración de esa época tan oscura para la mayoría de catalanes.

Y no dudamos de que sean feos ciertos tonos. Pero es que, citando a Jordi Pujol, ¿cómo coño creen que se hablan en las conversaciones sobre temas de mierda? ¿Algunos son tan ciegos como para creer que de la mierda se habla envuelta en papel de celofán? Y esa oficina, reiteramos, se dedica a sacar la mierda de los políticos. Quien no tiene mierda no debe preocuparse.

¿Qué coño creen que dice Mas o Puigdemont en sus conversaciones de Palau? Sinceramente, mejor no saberlo. O quizás sí

Curiosamente todos, reitero todos, tienen unas ganas locas de quitarse del medio a De Alfonso y su oficina. Y al final, que nadie vigile le mierda es un problema de democracia. El procés de las supuestas sonrisas debe ser transparente. Si un hermano de vicepresidente no tuviera aumentos de concesiones públicas, si un diputado no colocará dos cuñadas a dedo en la Generalitat, esos tipos tendrían un trabajo más aburrido. No tendrían tema para hablar. Fernández y De Alfonso hablarían de fútbol. Pero, lectores, no les pagamos para eso. La esencia de la Oficina Antifraude es hablar de mierda, en tono de mierda, y sobre temas de mierda. A quien no le guste, es que algo tendrá que ocultar.

Y al final, el problema no es hablar de presuntos fraudes o corrupción, sino que haya demasiada gente de las sonrisas que tenga cosas a esconder. Investigar a los políticos es parte de la función de una democracia. Bien seguro que, si nada tuvieran que ocultar, nada debería preocuparles. ¿Prefiere, estimado lector, que todos creamos cómo venden desde el procés que vivimos en un mundo de sonrisas y helados para todos? ¿O que realmente alguien se preocupe de mirar si los helados están simplemente rellenos de mierda en vez de caramelo? Yo, perdonen los lectores que no lo entiendan, prefiero unos políticos escrutados, vigilados, investigados y confirmados. Al final cobran dinero público, dinero sagrado.

Dicho lo cual, quizás sí debería dimitir el ministro Fernández Díaz. Pero dimitir por algo tan elemental como que un ministro no puede permitir que sus conversaciones en su despacho sean públicas. Seamos sinceros, ninguna democracia está preparada para escuchar las conversaciones privadas en despachos oficiales. Pero ni esta ni la hipotética simpática, libre y demócrata República catalana. Volviendo a Pujol, ¿qué coño creen que dice Mas o Puigdemont en sus conversaciones de Palau? Sinceramente, mejor no saberlo. O quizás sí. Vista la pinta del tema, sería bueno que todos lo supiéramos. Porque, al final, una sociedad inmadura como la catalana --y la española-- merece saber la realidad. Pero no sólo la de Fernández Díaz sino la de todos. Y todos es todos.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.
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