La doctora Mònica Terribas

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Martes, 21.06.2016 23:56

En estos días hemos visto un par de debates televisivos. Por un lado, uno con las principales formaciones políticas catalanas de la mano de Mònica Terribas. Por otro, un combate más de boxeo entre Josep Borrell y Oriol Junqueras en 8TV, con Josep Cuní. En éste, el ya veterano periodista del Grupo Godó intervino lo mínimo. En el primero, la bien pagada periodista de la televisión y radio pública casi hasta tuvo más "minuto de oro" que los políticos. Viendo la pobre argumentación, rozando el histerismo, de Junqueras ante Borrell, uno se da cuenta de que ciertos políticos mediocres necesitan a gente como Terribas para seguir manipulando Cataluña.

¿Por qué habla más una periodista, pagada con dinero público, que unos políticos invitados a un debate?

Dando por bueno eso, la duda es otra. Incluso podríamos preguntarnos en voz alta: ¿Por qué habla más una periodista, pagada con dinero público, que unos políticos invitados a un debate? ¿Por qué, como decían algunos comentaristas, Mònica Terribas, así se llama la señora, parecía más candidata que los propios invitados? ¿Quién es Mònica Terribas para poder interrumpir, amenazar y opinar sin que nadie diga lo contrario? ¿Alguien imagina a Losantos presentando un debate en RTVE? ¿Cómo alguien que es parte, y cobrando buena parte, puede presentar un debate sin ser vetada por ninguna fuerza? ¿Eso es democracia o es 'no decimos nada por miedo al que dirán'?

Mònica Terribas no es alguien nueva en el dinero público. Aunque parezca complicado por su simpleza argumentativa, Terribas hizó su tesis doctoral, pagada por la Caixa, en 1994 en la Universidad de Stirling. La más antigua de Escocia, y la 40ª en el último ranking de universidades del Reino Unido. El título de su tesis es conmovedor: "Television, national identity and the public sphere - a comparative study of Scottish and Catalan discussion programmes". Resumiendo, confrontar el programa La vida en un xip, de finales de los años 80, de Josep M. Puyal, con un programa de la televisión escocesa.

Terribas, que no es tonta, sabía perfectamente que hablar bien de alguien es la mejor manera para trabajar para alguien. Y su tesis es un conjunto disperso de entrevistas, tejemanejes, y copy and paste de citas de terceros vinculándolos siempre sobre una supuesta supremacía moral del ser catalán autóctono, no inmigrante. Algunos, esta vida es complicada, hemos leído la tesis en inglés para poder argumentar mejor esta opinión.

Nada más comenzar destacamos dos lindezas. Ojo, de una tesis doctoral, no de un trabajo de bachillerato. Terribas escribe, obviamente esto no es cita de nadie porque es falso, "Scotland and Catalonia are two nations which lost their sovereignty in the early eighteenth century". Confundir el Acta de Unión de 1707 en el Reino Unido con la Guerra Sucesión en España dice poco de la doctoranda. Creo se explica solo.

Un poco más adelante presenta un concepto muy claro de sus ideas: "Discussion will move on to the role of 'civil society' in contemporary societies. Mass media, and television to a great extent, are sensitively linked to public policies, but are also part of a 'civil society'". Es decir, ya hace 20 años Terribas implicaba a una supuesta televisión pública como parte de una sociedad civil partidista. Algunas frases más de su propia cosecha: "The Catalans, freed from Franco's genocidal policies, brought their language out of the private into the public domain". Franco era fascista, pero genocida es exterminar un pueblo. También califica, así como quien no quiere la cosa, a Alex Vidal-Quadras como representante de la extrema derecha, cuando era presidente de un partido demócrata como el PP. La señora confunde, o peor, prostituye interesadamente, conceptos mínimos en un doctor.

En definitiva, no hay nada como leer tesis doctorales para darse cuenta del verdadero pensamiento de algunos. El resto de la historia de Terribas ya lo saben

Toda una conceptualización del buen catalán contra el mal español. A saber, el catalán mira programas de actualidad; el español mira culebrones. Hasta en la tesis deja escapar ese pensamiento que tantas veces decía Freud que ilustraba la vida de aquellos con un gran ansia de poder: "Most Catalans are satisfied with their sexual lives". Suponemos que los españoles no lo están. Como verán, un tema claramente trascendental en una tesis sobre la comunicación en Cataluña.

En definitiva, no hay nada como leer tesis doctorales para darse cuenta del verdadero pensamiento de algunos. El resto de la historia de Terribas ya lo saben. Empezó haciendo la tesis sobre un programa de la televisión catalana y acabó siendo su directora. Luego, algo curioso, pasó de la dirección a dirigir un programa con un sueldo más sustancioso. Fíjense en el detalle de que, en 30 años de profesión, su vinculación a todo lo público catalán no ha cambiado. Viendo su tesis doctoral tan minúscula es fácil entender por qué el camino de Mònica Terribas ha estado únicamente vinculado a los medios públicos en Cataluña.

Algunos nunca entenderán que hay personajes que deben ser escrutados en público siempre. Terribas es un caso modelo. Es negativo cuando en una sociedad una serie de individuos han hecho suyo algo de todos. Una televisión, unas instituciones, o incluso un idioma, desde sus inicios. Personajes sin historia fuera de Cataluña, con un poder que crea cierto síndrome de Estocolmo colectivo en la mayoría de políticos, y algunos medios en particular.

Si no, es inexplicable leyendo la tesis de la doctora Terribas y su comportamiento partidista cómo ha podido acceder a un solo euro público. Aunque quizás esa tesis y ese comportamiento son los que le han aupado a esa posición. El dinero siempre paga los buenos servicios. En el caso de Terribas, ser doctora es simplemente la excusa del falso intelectual. Algo, por cierto, que por no tener no tiene ni Puigdemont, el Digno.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric
Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.
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