La república soviética catalana

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Sábado, 11.06.2016 22:40

Por si alguien no se había enterado, esto es una revolución. Una revolución tiene pocas variantes, es como un disco rayado. Ya estableció Robespierre que "no se pueden hacer tortillas sin romper huevos". Y si no, al loro. En una emisora de radio (privada) catalana una invitada se explaya sobre la conveniencia de apoderarse de las segundas residencias. Una tertuliana vocinglera procede en una televisión (privada) catalana a dar la dirección de un ciudadano para que sea objeto de un escarnio público porque se dedica a comprar y vender locales. El presidente Artur Mas escuchó la voz de las multitudinarias manifestaciones y ha sido devorado como los seguidores de Lenin se comieron con patatas a Kerenski en la Revolución Rusa. Es lo que tienen los movimientos populares, que se sabe cómo empiezan pero no cómo acaban. Mientras tanto, van rodando cabezas. ¿Quién manda en Cataluña, si es que manda alguien?

Es lo que tienen los movimientos populares, que se sabe cómo empiezan pero no cómo acaban. Mientras tanto, van rodando cabezas. ¿Quién manda en Cataluña, si es que manda alguien?

El Parlamento catalán presenta un aspecto asambleario, repleto de personajes extravagantes que van de un lado a otro corriendo porque "tienen prisa", y el edificio de la Ciudadela semeja al Palacio de Invierno recién tomado. Hay un desaliño generalizado, el último grito en desconexión. Allá el diputado cantante no se despoja jamás del gorro y un caballero luce una barba como aquel personaje de las películas de Charlot por donde se le perdían los espaguetis, mientras que la señora presidenta deslumbra con los pantalones tejanos para recibir las visitas. En las primeras bancadas yacen con desgana algunas corbatas a juego con trajes arrugados de color gris funcionario, en donde sobresale el nuevo tocado del presidente Puigdemont, la principal noticia en Cataluña. Más allá se impone una mar de cuellos desabrochados, mostrando los brotes de bello de los diputados descamisados como seguidores de Evita Perón. Hasta llegar a la apoteosis de las camisetas de todas clases y colores, con mensaje de protesta incluido, cual mercadillo arrabalero. Sin embargo, lo que marca tendencia es el mono de trabajo, aquel uniforme de las milicianas y los milicianos, cuya cotización ascendió vertiginosamente a partir del 19 de julio de 1936 por la demanda de los burgueses para poder disfrazarse de proletarios y salvar la piel. Toda estética conlleva una ética.

El señor Amadeu Hurtado, miembro de Acció Catalana, dejó escrito, antes del 6 de Octubre de 1934, lo que parecer ser una constante, y es que "Cataluña no ha producido, ni por ahora puede producir, ningún otro tipo de político que el agitador, propenso a la protesta como el mismo pueblo y diestro en aprovechar cualquier motivo de orden sentimental para asustar al adversario mientras dure la llamarada". Y concluía: "Quizás no vale la pena empeñarse en querer cambiarlo". A mí me gusta mucho la historia pero sobre todo para leerla en la cama antes de dormir.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero.
Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.
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