Independentistas, a cada insulto un dato

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Miércoles, 3.08.2016 23:30
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Escribir en Cataluña sobre política se esta convirtiendo, cada vez más, en un oficio peligroso. En las redes sociales, en mi caso prácticamente solo uso Twitter, una jauría de descerebrados con escasos seguidores rapiñan bajo insulto cualquier voz disidente con una sarna propia de animales en celo enfermos. Yo, como con los años las cosas cada vez me afectan menos, los ventilo rápido. Un zasca, un insulto aún mayor y un bloqueo.

El zasca porque es muy fácil combatir cualquier tuit sin criterio basado solo en la fe. Esa mayoría de los independentistas del Twitter no llegan más allá de las soflamas televisivas de discursos propios años 30. Por cierto, chillan mucho pero son cuatro chalados. No podemos confundirlos con gente independentista honrada, que la hay. Sobre el insulto mayor es más sencillo. Simplemente no me va que me insulten por opinar diferente. La libertad de expresión nunca se combate con el insulto. El insulto, a veces y con tristeza, debe combatirse con un insulto mayor. Finalmente, el bloqueo por una simple higiene mental.

Ahora con la proclamación y violación de las leyes por parte del Parlament vamos a poner más datos sobre estas líneas

Desde esta columna siempre hemos ofrecido datos contrastados. Descubrimos que Carles Puigdemont mentía sobre su currículum de filólogo y periodista. También en las últimas semanas descubrimos los tejemanejes de su community manager  --por cierto, al tipo no le gustó y me bloqueó sin ni siquiera responder--. También hablamos de las mentiras del CEO de la Generalitat con datos incuestionables. Repasamos algunos personajes como Toni Soler, Joan B. Cullla o Mikimoto. Todos elementos con pasados oscuros ligados íntimamente al dinero público como forma de vida. Por cierto, también me han bloqueado. Aunque, entre nosotros, tampoco brillan por su inteligencia.

También hemos tenido tiempo para repasar las mentiras de la ANC o sus líderes. Desde la presidenta del Parlament que negaba su pasado político como vulgar concejala en Sabadell, donde fue expulsada por su histerismo, al pasado, no precisamente muy democrático, de la fallecida Muriel Casals. Nunca debemos olvidar tampoco que descubrimos también al “gran Gabriel Rufián”. Fuimos el primer medio que le dedicó una columna. Reconozco que, al menos él, no me ha bloqueado.

Todo datos. Cada insulto recibido por cada columna se ha refrendado con más datos. Ahora con la proclamación y violación de las leyes por parte del Parlament y su máxima representante Carme Forcadell vamos a poner más datos sobre estas líneas. No entraremos a valorar su caso. Es tan grave que incluso es indigno de esta columna dedicar un solo segundo a tan “soberana decisión” de tan soberana individua.

Forcadell y sus 72 diputados han dado vía a hacer cada uno lo que su soberana real gana le ordene

Eso sí, luego que nadie diga por qué no hacemos caso a un Mosso d’Esquadra en un control, a un guardia forestal en la montaña o a un juez de un juzgado. Desde el martes de la semana pasada podemos decir “hacemos un Forcadell por nuestra soberanía” --alias por nuestros cojones u ovarios, según sexo--. ¿Porque qué mayor soberanía que nuestra propia decisión? Forcadell y sus 72 diputados han dado vía a hacer cada uno lo que su soberana real gana le ordene. El orden desaparece, llega el caos. Pero eso es opinión, y vamos a los datos.

Nuestra gran presidente, el bachiller Puigdemont confirma que no es solo falseó su CV sino que además, simplemente miente, o peor no lee la prensa. Supongo que su sueldo, superior a 130.000 euros, no le deja tiempo para otros menesteres. El personaje escribió en su Twitter que el acto del Parlament tuvo un gran eco internacional. Tirando de ironía escribió, y cito literalmente “Llegint la premsa internacional queda clar que #Catalunya és un afer intern i que no interessa ningú”. Acompañado de un gif animado.

Para quienes leemos y tenemos la suerte de escribir, como catalanes ese tuit no es solo una mentira. Aún algo más grave. Viniendo del presidente de todos es un grave insulto. ¿El dato? Perdón, los datos en este caso son claros. Repasemos los buscadores de los tres medios más prestigiosos y seguidos del mundo de la comunicación. Creo que no hace falta presentarlos: BBC, CNN y AL Jazeera. Pues bien... ninguno citó el tema del Parlament. Es más, la mayoría no hablan de Cataluña desde hace semanas. ¿Los datos? Aquí

Ningún medio de gran repercusión, fuera de España lo ha destacado en la portada

Hay más de 30.000 medios de comunicación en el mundo. Y algunos, escasos 10-15, citaron el tema en columnas interiores, la mayoría con rellenos de agencia. Algunos, como hemos sabido, tras llamadas para futuras publicidades. No parece que sea una cuestión de gran debate internacional. Ningún medio de gran repercusión, fuera de España, lo puso en la portada. No decimos todos porque obviamente no leemos el diario de Mongolia o las Islas Kiribati.

Por eso. Cada insulto un dato. Cada mentira un dato. Los radicales solo saben mantener la tensión en base a las mentiras y a las amenazas. Esto no es la revolución de las sonrisas, es simplemente la repetición de los movimientos postreros de los años 20 y primeros años 30 del siglo pasado. Todos, aunque muchos independentistas lo ignoran, sabemos dónde acabaron. Aquí, por suerte, podemos usar algo complejo en aquellos tiempos: la información. Y la información son datos. Y los datos son los que son.

A mi personalmente saber que alguien que miente en su CV, que alguien que se ha dedicado a traficar con dinero público toda su vida, que se ha cogido un año sabático que debería explicar para que sepamos bien por qué lo hizo. Alguien que dice que el mundo nos mira cuando sabe que miente. Alguien que quiere perpetuarse en el cargo en septiembre. Alguien que viola las leyes impuestas para todos. Alguien así no me parece solamente un indigno político. Sino una persona peligrosa. Ellos insultarán, pero los datos, la realidad es la que es. Luchemos con datos contra los insultos. Los datos no mienten. Y quizás algún día callaremos los insultos. Eso y las mentiras son sus únicos argumentos.

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