¡RUI, DUI, DUBIDUBIDÚ!

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Miércoles, 20.07.2016 00:00

No sé si es la edad o la nueva pastilla que me ha recetado el psiquiatra, pero observo que, últimamente, hechos y personas que me sacaban de quicio empiezan a suscitarme un sentimiento a medio camino entre el tedio, la indiferencia y la compasión. Centrémonos en la apasionante política catalana, sin ir más lejos. Veía estos días a Xavier Domènech postulándose para presidir el Congreso de los Diputados y le oía prometer que iba a permitir el uso del catalán e insistir en el derecho a decidir y pensaba: “Pero, hombre, Xavi, si no te van a dar ni la hora, derrótate ya”. Evidentemente, el cargo ha caído en Ana Pastor, que para algo es del PP. Y el amigo Domènech ha demostrado ser un maestro del wishful thinking, como su jefe de filas, Pablo Iglesias, ese hombre que exige ministerios que nunca olerá y analiza a fondo las vicepresidencias que nadie le ofrece.

¿Y qué me dicen del Honorable Puigdemont, hablando en francés para solidarizarse con las víctimas del atentado de Niza en una sala de prensa en la que no había ni un francés? (Por cierto, mon cher Cocomoche, ¿por qué Francia es França, pero España es l'estat espanyol). O reuniéndose con los mandos de la policía autonómica como si fuera Obama en el Pentágono tras un ataque de los marcianos. O diciendo que el fallido golpe de Estado en Turquía traerá más democracia, mientras Erdogan saca la lista de sus 10.000 enemigos favoritos y sueña con fusilarlos. Gracias a la edad o a la pastilla, este quiero y no puedo ya no me indigna y lo encuentro simplemente ridículo.

Lo mismo me ocurre con los de la desconexión unilateral, que son los mismos que dicen haber recibido un mandato del pueblo para llevarla a cabo, cuando más de la mitad de los catalanes no quiere desconectarse de España. Veo a Lluís Llach sin el gorrito de rigor --de lana en invierno, de ganchillo en primavera-- y me pregunto si realmente se cree que es posible el RUI, la DUI, el AVE, el IVA o el FBI. ¿De verdad piensa que esa comisión constituyente va a constituir algo? ¿Nunca se cansan los aquí citados de ser quiénes son y hacer lo que hacen? ¿No iría siendo hora de que empezaran a ganarse el sueldo de una manera honesta? ¿No estamos ya aburridos de su palabrería, de sus épicas declaraciones, de sus gloriosos planes de futuro para menos de la mitad de su comunidad? ¿No podrían hacernos el favor de irse todos a la mierda y dejarnos vivir? Agradezco a la industria farmacológica que hayan dejado de darme asco para inspirarme compasión, pero eso no quiere decir que progresen adecuadamente.

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¿Quién es... Ramón De España?
Ramón de España
Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.
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